Prefacio

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—¡Tenías razón, le dará la corona a ella le dará TODO! —dijo con nostalgia y poco hostil—. Se lo dará y a mi me dejara sin nada, me traiciono ese infeliz ingrato me traiciono; se lo dijo a la reina, que le heredara el trono a ella y a mi me dejara en segundo plano... tenemos que hacer algo no debemos dejar que nos robe la maldita corona esa niña estúpida, la corona, las tierras, el castillo y todo sus alrededores deben ser nuestros. —empezaba perder la poca tolerancia que le tenía su cómplice de crimen; odiaba cada vez que se afirmaba la locura que le rumoreaban— por qué no dices algo? déjate de tus bonos libros y ayúdame a deshacerme del obstáculo.

—Tranquilízate no llegaras muy lejos si te alteras, no porque quien eres significa que lo que deseas tanto lo obtendrás después de pedirlo; Recuerda que el que se enoja pierde y si sigues perdiendo la cabeza echaras a perder todo el plan. Te dije que le dejaría todo a ese bebe después de que nazca y da gracias a la osa mayor de que fue niña y no un varón aunque... pensándolo bien si hubiera sido varón tu podrías salir ganando. —la voz de aquel hombre era varonil tan varonil que todos podrían caer en él y en su mirada juguetona.

Empezó a decir paranoicamente sin notar la existencia de su acompañante—. No puede hacerme esto, le di mis mejores años para nada, para que luego tenga una niña y le de el trono. Ese maldito rey no le puede dar la corona a esa maldita bastarda que tiene; me prometió a mi darme la corona cuando llegue el momento y al parecer nunca llegará...

—¡Nunca vuelvas a expresarte de ese modo a tú futura reina¡ —exclamo ferozmente dirigiendo sus manos hacia su cuello—. Aquí la única bastarda en el reino sois vos, ¿te quedó claro amorcito?

»An... An... Andr... yo« Fue lo único que pudo decir por tener las manos de su aliado; que pensándolo bien no sería la primera vez que le pone un dedo encima o en este caso "ahorcarla" hasta dejarle sin aliento, pero...

Así eran los "juegos" de esos dos.


—Tenemos que planearlo muy bien— dijo zafando su agarre—, no debemos dejar nada suelto si se nos va aunque sea un mínimo detalle todo por la corona se va al carajo. Y te he dicho que no menciones ni una sola letra de mi nombre.

—¿Cómo podemos hacer eso?— tosió un poco al querer recuperar aliento—. Está con ella en todo el tiempo no se le separa, es la luz de sus ojos.

—Entonces debemos de encontrar el momento indicado para hacerlo. ¿Estáis segura de que él lo hará?

—Él hará todo lo que le ordene, por varias razones, de eso no te preocupes.

—Perfecto. Lo haremos cuándo este vulnerable.



—Tienen que cuidarla, tienes que protegerla hasta que llegue el día

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—Tienen que cuidarla, tienes que protegerla hasta que llegue el día.

—¿Por qué haces esto?

—Porque mi rey ¡¡ME LO ORDENO!!

—¿Por qué el rey diamantes te ordenaría eso, es su hija —dijo confundido.

—¿Quién te dijo que él me lo ordeno? No es el único rey al que sirvo. Ese rey de pacotilla no sabe nada en absoluto, ni siquiera sabe quién ordenó matar a su hija... Sé que con ustedes estará más que bien además ese sería una muy buena excusa para verla

—Sabes que no puedes hacer eso tu siempre serías más que recibido en mi casa...

—Si lo sé pero si no lo hago él seguirá reinando como lo está haciendo ahorita y en lugar de ser un reino en progreso será un reino lleno de mentiras traiciones y maldad —dolor, odio y rencor es lo único que está viviendo en el cuerpo de ese joven a punto de atravesar la tercera etapa de su vida.

Diamond Princess  Où les histoires vivent. Découvrez maintenant