Capitulo 6

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Al llegar al departamento, John me esperaba en su sala. Cuando entre, este se levantó y me abrazo. Me pregunto en donde había estado y le explique mi pequeña aventura investigativa. Obvie la parte en la que me encontraba con aquel chico, no lo vi necesario. Le hable de la bitácora y le mostré la fotos que había tomado. No le hable de la computadora y tampoco del documento de George. Me volví a disculpar por haberme escapado y me fui a mi habitación.

Una vez sola, desempaque todo sobre mi cama y encendí la laptop. Mientras esta encendía ojeaba un poco la bitácora. Quería ver cuánto poderes tenía hasta el momento y tenía que apuntar los que se habían presentado últimamente. La laptop no tenía contraseña, un punto a mi favor. La pantalla de inicio dio paso a una foto mía con el chico de la casa, ese era mi fondo de pantalla. Se sentía extraño ver esas fotos y no poder recordar nada sobre ellas, el momento en que fueron tomadas, como me sentía con la persona, inclusive recordar la persona. Era como si me hubiesen lavado el cerebro con respecto a mi vida pasada. Trate de ignorar el fondo y busque entre los documentos algo que me sirviera. Entre al navegador y busque Facebook, como esperaba estaba en mi perfil. Escudriñe entre los amigos, últimas interacciones, últimas fotos subidas. Al parecer lo último que había hecho era comentar una foto de Brianna y aceptar una invitación a un festival que se haría dentro de dos días. Dejé Facebook y me fui al historial del navegador. El nombre de una página llamo mi atención, pues al menos la había visitado unas ocho veces hace cuatro semanas. Y teniendo en cuenta que ya habían pasado casi tres semanas, había sido literalmente hace poco. Le di clic al link de la página. Si mi otro yo la había visitado anteriormente, tenía que tener algo importante, información que me sirviera.

Al entrar la página iba directo a un video. Le di play y espere a que cargara. El video era una convocación de metamorfos para la noche del caos. Se mostraban personas de diferentes edades. Adultos medios, chicos, adolecentes, pero todos hacían algo en las diferentes escenas que iban mostrando. Unos controlaban los elementos, otros movían objetos con solo mirarlos y eso me indicaba que era telequinesis. Otros se volvían invisibles frente a la cámara y cosas así. Era una convocación a escapar, ayudar a los que estaban prisioneros y darles su libertad y después huir todos juntos. Concluí que el plan no estaba mal, pero ¿a dónde huir? Toda la nación estaba tras ellos. También me pareció mala idea que lo hubiera posteado en internet, es decir, era la manera más fácil de encontrarlos y saber sus planes. Seguí leyendo más a fondo la página y hablaba de lo que harían en la noche del caos, sitios de encuentro y cosas así.

Cerré el navegador y continué buscando entre mis documentos. Encontré el documento de George y una imagen de una noticia. Era sobre el chico del colegio y la casa. Se llamaba Michael Taylor. Al parecer sus padres habían muerto en una revuelta que aconteció cuando él tenía siete años. La noticia era vieja. Tenía al menos unos 12 años. Supuestamente sus padres también eran metamorfos y los acusaban de unas revueltas que se estaban llevando a cabo. Cuando los lograron encontrar durante una de ellas, los asesinaron de un tiro en la cabeza.

No pude seguir leyendo. Apague la laptop y la deje a un lado. Me acosté en mi cama, boca arriba y me quedé observando el techo. Yo era parte de todo eso. Tanto mi hermano como yo, lo éramos. Y ahora él estaba muerto. Y yo pude haberlo estado de no ser por los paramédicos.

-Claro, yo no podía ser normal como todos. –Dije en voz alta.

Suspire y cerré los ojos. No tenía familia, no sabía quién era en realidad, no sabía lidiar con mi verdadera naturaleza y ni siquiera sabía si estaban tras de mí. Estaba cansada, había sido un día largo. No me inmute en ponerme pijama, vaguee por mis pensamientos hasta que me quede dormida.

John me despertó por la mañana para ir a la escuela. Había preparado el desayuno y se encontraba leyendo el periódico en el desayunador. Hoy no llevaba los lentes puestos, pues ayer le habían llegado por la tarde sus nuevos lentes de contacto. Sin lo lentes, se veía diferente. Quizá era porque se veían mas grandes sus ojos color miel. Aunque la mayoría de las personas se ve diferentes sin lentes.

-¿Encontraste algo anoche de importancia, Camyl? –pregunto mientras desviaba su atención del periódico a mí.

Justo en ese momento me había metido a la boca un bocado de huevos revueltos. Mastique rápido y me lo trague antes de hablar.

-Sí, algo sobre unos metamorfos. –Comenté- Al parecer fueron ellos los que iniciaron lo de la noche del caos.

-¿Metamorfos? –Inquirió confuso John.

Maldición. Él no sabía nada de los metamorfos. Metí la pata. Ahora debía contarle todo.

-Bueno… sí. Sé que esto sonara algo raro, pero lo que pasó aquella noche fue culpa de unos metamorfos. Personas que como yo, tienen poderes. Algunos metamorfos prisioneros escaparon y causaron revuelo. Es lo único que sé hasta el momento.

John siguió preguntándome sobre los metamorfos y yo le contestaba hasta donde podía. Al parecer, después de toparse conmigo y ver de lo que yo era capaz, se había vuelto algo normal para él este tipo de temas. Y estaba agradecida de que fuera así. Le daba las gracias por ser tan comprensivo y apoyarme, por muy raro que suene todo lo que le digo.

Me aliste rápido y salimos para ir a la escuela. Una vez John me dejo, me hizo prometerle que esta vez no lo dejaría esperando en la salida por mí. Cuando comprobé que el auto de John ya no se veía, me volví para mirar el instituto.

-Lo siento, hoy no asistiré a clases, tengo cosas más importantes que hacer. –Dije y corrí en dirección a la casa 184-B.

Había dejado un asunto pendiente en aquella casa y pensaba resolverlo.

PerseguidosWhere stories live. Discover now