-Mamá. No te vayas porfavor. Le grité al que ya era el cuerpo sin vida de mi madre.
Dos meses más tarde.
-Haz la maldita maleta de una vez, esta tarde sale el tren y no quiero llegar tarde. Gritó Thomas, el cual cuando mi madre murió, llegó a convertirse en mi tutor legal.
El dice que es mi padre, pero yo jamás lo consideré como tal, fue la pareja de mi madre y ya está.
Ya tenía la maleta hecha, bueno, casi...
Miré encima de mi cama, donde habían unos 8 libros, intenté que entraran de cualquier forma pero me fue imposible.
Al final, tuve que tomar la decisión de dejarlos en esa casa, y de verdad que fue una decisión horrible, pero tenía claro que cuando llegara a la nueva ciudad, me llevaría todos los libros posibles de la biblioteca.
Llegados a la casa.
-Madison, ¿a que es preciosa la casa? Dijo Thomas poniéndome su mano en mi hombro.
-No me toques.
Le dije apartándole la mano de un manotazo. Probablemente me arrepentiría de haberle dicho eso.
-¿Que coño me has dicho? Dijo en un tono evidentemente molesto.
-Te dije que no me toques.
~
Cogí aquel abrigo de piel, el de mamá,el cual aún conservaba su olor.
Siempre que estaba triste lo usaba, pero ese día, no solo estaba triste, me sentía sola, no tenía a mis amigos, no estaba en mi hogar, pero sobre todo, no tenía a mi madre al lado para abrazarme.
Tenía claro a donde iba a ir, aún no tenía ningún libro en mi estantería, asi que gracias al google Maps, llegué a la biblioteca de la ciudad.
Era un lugar enorme, y se veía antiguo, parecía sacado de la película La Bella y la Bestia.
La bibliotecaria era una señora mayor, bastante de echo, y en su camiseta llevaba una chapa que decía: Ally
-Buenos días, ¿podría decirme dónde están los libros de romance?
No contestó.
-Perdona...¿me podría indicar dónde se encuentran los libros de romance? Le dije en un tono un poco más alto.
-Ah hola bonita, disculpame, mis oídos me empiezan a fallar. ¿ Que decías?
-¿Dónde están los libros de romance?
-Los libros de romance... En el tercer pasillo, en la estantería 42.
-Muchas gracias. Le dije flipando, ¿como sabía dónde estaba cada sección sin consultarlo?
Estantería 42, estantería 42... Aquí.
Estuve dos horas para decidirme por un libro, y al final me decidí por un clásico: Romeo y Julieta.
Vale, ahora queda coger el libro...
No fue fácil, más que nada porque estaba arriba del todo, pero con mis dotes de Spiderman conseguí llegar hasta el, bueno, digo llegar y no agarrar porque una mano lo cogió por mí.
Estaba segura de que me había visto sufrir por coger el maldito libro, y que había venido a ayudar, pero cuando me giré, él ya se estaba marchando, y con el libro en la mano.
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Estantería 42
RomanceCuando llegué a mi nueva ciudad, todo era gris. Jamás imaginé que un libro podría volver mi mundo de color.
