Toqué la puerta del cuarto. Aunque nadie me dio permiso, entré igual. Flor estaba en la cama, leyendo.
-¿Tú leyendo?- me burlé.
-¿Por qué mencionaste al hermano de Génesis frente a mamá?
-Ya, que mamá no es ningún monstruo al que le tenemos que ocultar cosas.
-Bueno, pero igual me molestó.
-Perdón, Florchis- dije agarrando un muñeco e imitando una voz infantil.
Al menos, se rió.
-Yo sé que no puedes estar enojada conmigo. Ahora cuéntame.
Y Flor estuvo más de una hora contándome todo sobre el chico.
-Espera- la paré de sus fantasías-. ¿Cuántos años tiene?
-¿A quién le importa?
-Eh, no sé si mi hermana está enamorada de un chico de diez o de quince años.
-Bueno, diez no tiene... Quince tampoco... Debe de estar entre doce y catorce.
-Ah, es más grande...
-¡Obvio! ¡Si a ti también te gustan más grandes!
Me reí.
-¿Quién te dijo, Florencia?
-¡Pancho!- dijo entusiasmada.
Me volví reír.
-No me gusta Pancho, Flor... De hecho, me cae pésimo. Me parece un pendejo que se cree el mejor.
-No todo es lo que parece...- canturreó mi hermana.
-Bueno, pero a veces sí- dije, algo sorprendida por la sabia respuesta de Flor.
-No esperaste esa respuesta, ¿no?- preguntó mi hermana.
-Sinceramente no- dije-. ¿No estarás viendo muchas novelas?
-Nahh- dijo Flor, restándole importancia con la mano.
-¿Te ayudan con tu amor?
-¡Ya, Mónica!- se quejó Flor riendo.
-Oye, pero nunca me dijiste el nombre del chico.
-Mateo- suspiró mi hermana-. ¡No sabes lo que es!
-¿Y Génesis sabe?
-Obvio. Ella me ayuda.
Me reí.
-¿Y qué hacen?
-Pues nada, llamamos su atención.
Mi celular sonó. Miré la pantalla. Era Sol.
-Pues mira hermanita, me llaman. Te dejo con tus fantasías, ¿sí?
Flor se rió y asintió.
Salí del cuarto de mi hermana y atendí la llamada.
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Siempre.
RomanceMe llamo Mónica, tengo quince años y vivo en Medellín, Colombia. Vivo con mi madre y mis dos hermanos: Pablo, de dieciocho, y Florencia, de once. Nunca pensé que ocurriría lo que empezó ese viernes...
