MADISON
Mi madre murió en un accidente automovilístico hace un par de años y mi padre ha estado perdido en sus pensamientos desde entonces.
Hace unas semanas papá me anuncio que nos mudamos a San Francisco y yo no he parado de llorar, no tengo hambre ni ganas de ver a nadie. Hoy baje a recibir un paquete de la universidad y cuando me dirigía nuevamente escuche su voz tan fuerte y fría como siempre.
—Espero que tengas listas tus maletas, saldremos mañana temprano—
— Pero papá, pensé que...—
Ni siquiera termine la frase cuando mi adorada abuela interrumpió
— Nada niña, obedece a tu padre, además no hay nada que nos ate a este lugar—
—Gracias abuela, pero estoy hablando con mi papá—
—lo último que tu padre necesita es que hagas tus escenas de niña rebelde que no te van, eres tan parecida a ella—
—No te atrevas a mencionarla—
—claro, ella no vale la pena—
—Madre, es suficiente, no quiero que se vuelva a mencionar a Sophia y eso también va para ti Madison, tu madre ya no está—
—acaso crees que a mí no me duele, era mi madre por Dios, era la única que me entendía —
—no entiendes nada Madie, solo deja el tema ya, se terminó. Ahora a tu cuarto—
No sé lo que tengo que entender, mi madre murió y eso lo tengo muy claro, Me hace tanta falta, ella siempre encontraba la forma de hacerme ver que las decisiones tomadas por mi padre tenían una razón de ser y que todo era para nuestro bienestar.
Mi abuela la madre de mi papá está pasando una temporada con nosotros pues mi tía ha decidido viajar por el mundo con su nuevo esposo.
Ella nunca logro llevarse bien con mamá y cada que puede dice que soy idéntica a ella, aunque sinceramente no sé si lo dice con gusto o desagrado.
Estando en mi habitación me tomo el tiempo necesario para empacar mi ropa y algunas fotografías, voy a extrañar tanto este lugar, el invierno y sus nevadas.
Tengo 21 años nací y crecí en New York, mi padre se dedicó toda la vida a un trabajo de tiempo completo como ejecutivo de exportaciones, ahora tiene la posibilidad de iniciar su propia empresa con un socio en San Francisco California.
Hasta hace unos meses formaba parte de la universidad de Columbia estudiando Administración de Empresas por solicitud de mi papá, pues en algún momento tendré que hacerme caso de la nueva empresa familiar. Ahora debido a la mudanza he solicitado mi cambio a la universidad de Stanford.
He logrado convencer a mi padre de buscar un lugar cercano a la universidad para no tener que desplazarme por mucho tiempo cada día. Pensé que no lo conseguiría pero al final accedió con la condición de ser el quien elegiría el sitio.
Su socio lo ayudo con eso, al parecer la hija de un amigo tiene un lugar libre y amueblado en su casa, mi padre aceptó pues le aseguró es de buena familia, es todo lo que se y con eso me puedo imaginar que ha de ser una chica rica llena de prejuicios, con ideas huecas y centrada en el dinero de su familia, si hasta tiene una casa para ella sola no puedo imaginar algo diferente.
Me voy a la cama con el mismo sentimiento de vacío que las últimas noches, no tengo muchas personas de las que despedirme, tenía una mejor amiga y un novio pero los encontré juntos la otra tarde y todo se terminó.
Pero me duele dejar este lugar, es la casa donde crecí y todo lo que recuerdo de mi madre está en este sitio.
NOAH
— Vaya, miren quien se ha dignado a honraros con su visita—
Me reciben las sarcásticas palabras de mi padre, el gran Jacob Sanders, el hombre de negocios e incorruptible que se ha dedicado a la dar lo mejor para su familia, siempre tratando de ser el mejor ejemplo pero dejándonos mucho tiempo solos.
— Basta Jacob, ven acá hijo mío y dale un abrazo a tu madre, te he extrañado mucho—
Mi madre siempre tan dulce, siendo mediadora entre el carácter fuerte de mi padre y mi rebeldía, aún recuerdo cuando pensaban que sería un etapa de mi adolescencia pero hasta ahora no han logrado cambiar mucho de personalidad
—Hijo, ¿cuándo vas a cortarte ese cabello? —
—madre pensé que ese ya no era un tema a discusión—
—deberías considerarlo hermanito, pareces un vagabundo— hace aparición mi pequeña y fastidiosa hermana, tiene 15 años y aunque es impertinente y chiflada la quiero con todo mi corazón. Solo respondo a su comentario sacándole la lengua.
—Tú tienes la culpa Olivia, siempre tan consecuente con nuestro hijo—
—Basta papá, te prometí terminar mi carrera y es lo que haré pero mientras tanto déjenme seguir con mi vida a mi manera, no le hago daño a nadie—
—Tienes razón, solo recuerda que en algún momento tendrás que ser parte de los negocios de la familia, ya tuviste suficientes vacaciones. —
La comida familiar transcurre en tranquilidad, es hora de irme y comienza mi madre con sus plegarias de siempre
—Por favor ve con cuidado, yo no entiendo porque no utilizas el coche—
—Lo hago madre pero hoy tengo reunión con los chicos y la moto es parte del club—
—anda vete ya y recuerda venir en auto la próxima vez, deja de mortificar a tu madre, y no olvides llamar de vez en cuando—
A pesar de su carácter frío mi padre se despide con un abrazo como de costumbre, mi madre me besa mientras mi hermana me hace caras y también termina regalándome un beso en la mejilla.
Tengo 27 años, me considero un alma libre aunque eso no termina de gustarle a mi padres. Estudié administración y decidí tomarme un tiempo para viajar, ahora la insistencia y presión de mis padres he vuelto a estudiar una maestría en negocios pues en un futuro, que espero sea muy lejano, me tendré que hacer cargo de los negocios familiares.
Soy amante de los autos y las motocicletas, me apasiona la velocidad.
He invertido los ahorros que me dejo mi abuelo en un taller mecánico con mis mejores amigos Hank y Michael, ambos son ingenieros y saben bastante de mecánica, a Hank lo conocí por mi amiga Tori, son novios desde hace unos años, ella es hija de un buen amigo de mi padre así que hemos crecido juntos. Está tan loca como yo pero al parecer sus padres no tienen inconvenientes como los míos.
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ENCONTRARME ENTRE TUS LABIOS
RomanceMadie Thompson enfrentará un cambio drástico en su vida, dejando de ser la niña de casa y convirtiéndose en una mujer mientras descubre que un peculiar hombre que constantemente la saca de sus casillas es el mismo por el que se muere. Noah Sanders e...
