El fin para un nuevo comienzo

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Estaban corriendo debajo de la torrencial lluvia. Haber salió al cine con tan mal clima había sido una muy mala idea.

Llegaron al departamento de Cameron,  estaban empapados.

-creo que jamás volveré a seguirte la corriente con una idea tan descabellada- dijo el muchacho de oscuros cabellos. Invito a su amiga a entrar. Al ingresar a la pequeña cocina-comedor, se sacaron el abrigo y el dueño de casa fue por unas toallas.

-¡tienes que admitir que fue algo divertido!- grito Emily entre risas. Le divertía que su gran amigo se enojara por haberse mojado y que sus planes no salieran bien. Lo conocía bastante bien como para saber que es lo que pasaba por su cabeza.

-la próxima vez corroborare dos veces el clima antes de aceptar una propuesta de tu parte- dijo Cameron volviendo a aparecer en la sala con una toalla en su cuello y otra entre sus manos para Emily. Se la entrego y ella comenzó a secarse.

Cameron podía ver perfectamente como su musculosa blanca se translucía por el agua y se podía notar claramente el corpiño negro. Su short de jean negro y borcegos la hacían ver tan ligera, tan ella. Estaba atontado. Le atraía, no lo podía negar. Pero tenia que tener autocontrol para no hacer algo estúpido. No quería arruinar el momento.

En un principio le fue un poco difícil aceptar el deseo que sentía por Emily, la conocía desde que ella se mudo a unas cuadras de su casa e ingreso a la escuela primaria. Con ambos 8 años, de a poco fueron entablando una amistad que se hizo inquebrantable.

- te traeré algo de ropa para que te seque bien, así no te enfermas- dijo él de forma apresurada saliendo del lugar. No podía estar tan cerca de ella sin querer besarla en ese mismo momento.

Se cambio con una remera sencilla y unos pantalones y eligió lo mismo para ella. Al regresar, le entrego la ropa a la joven de pelo marrón y ella fue a cambiarse al cuarto de Cameron.

Por su parte, Emily creía que ya no podría seguir ocultando lo que sentía por Cam. La traía loca. No era fácil de manejar.

Se vistió con la ropa y salió a  enfrentarse a ese chico que tan lindo se veía en su entorno.

Salió y lo vio preparando café en dos tazas.

-creo que tenemos un problema- le dijo. Él se giro a verla, entregándole una taza de rico aroma a café.

-¿cual seria?- pregunto Cam sentándose en la mesa.

-tus pantalones se me cae- respondió ella con la cabeza agachada por la vergüenza.

-supongo que será una señal de los Dioses- murmuró él girando la cabeza para que no lo vea. Ella fingió no escucharlo al ver su movimiento. -creo que, si te sientes cómoda haciéndolo, podrías no usarlos. Estar solo con la remera- dijo de forma rápida -quiero decir, no tienes que hacerlo si no quieres, esta bien lo que decidas...-

-¡hey!, Cam. Esta bien- Emily detuvo su monologo nervioso. -es mejor eso que estar incomoda-

Dejando su café en la mesa, comenzó a quitarse los molestos pantalones, de forma lenta y tortuosa para su amigo. Le gustaba ponerlo nervioso.

Al acomodarse vio como el chico esta con la boca ligeramente abierta. Ella sonrió inocentemente.

Estuvieron sentados en la mesa charlando de trivialidades, entre risas y bromas.

Emily levanto las tazas al terminar y se dirigió a lavarlas. Cam la miraba desde su lugar, admiraba como ella se comportaba a su alrededor.

Tomo una decisión. Ya no podía soportar más la atracción en el aire que se sentía al estar juntos. Sabia que era algo mutuo, lo podía ver claramente como ella actuaba. Él se levanto de su asiento y se dirigió hacia donde ella estaba. Emily al sentirlo se giro a verlo. Estaban frente a frente. Sin pensarlo mucho Cameron acerco su mano a la cintura de ella y la estrecho contra él. Emily estaba estática, no podía creer que estuviera pasando. Él unió sus labios con los de ellas. Fue lento al comienzo, pero cada vez iba aumentando más la intensidad. Emily enredo sus manos en el pelo de él, acercándolo.

Entre sus brazos Donde viven las historias. Descúbrelo ahora