"Yangyang solo buscaba ser el - chico cool - pero la vida le había enseñado que ese había sido un gran error...o dos... o tres...o tal vez no lo eran"
- Henyang
- Está historia es una adaptación, todos los créditos :: @Wolf7_88
- Leves cambios en c...
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Las luces intermitentes de colores y la mezcla de música que resonaba por todo el lugar, gracias a las enormes bocinas estratégicamente colocadas en cada esquina, ya comenzaban a ser un problema para la estabilidad de Yangyang.
Aunque estaba casi seguro de que su problema había comenzado desde antes. Posiblemente comenzó al ser concebido sin ser planeado 19 años atrás. O posiblemente sólo estaba dramatizando mucho, pero ese sí no era problema suyo sino del alcohol que ahora circulaba por su sistema.
Aún a esas alturas se preguntaba en qué demonios pensaba cuando puso un pie ahí dentro, pero la respuesta era fácil: quería dejar de ser un bobo, anti-social, nena, o como fuera que llamaran a esos chicos que no entraban en la categoría de «chico cool» justo como él. Así que ahí radicaba esa tonta razón de haberse enfundado en ropa tan ajustada y a la moda (comprada esa misma tarde con los ahorros de todo el año —adiós consola de realidad virtual—) y haber acudido a la fiesta semanal que planeaban mejor que nada sus compañeros de clase, aunque si lo pensaba detenidamente todos esos chicos buenos para nada en realidad eran buenos con las fiestas, podrían tener un gran futuro dedicándose a eso. Pero volviendo al tema de su triste caso, de lo cual se encargó su estómago revuelto, Yangyang se lamentaba de haber decidido ser un chico cool sabiendo que eso, al menos en su mundo, implicaba ese tipo de eventos. Primer gran error.
Además, se encontraba el hecho de haber tomado el vaso de plástico de la barra de bebidas continuamente preparadas y de dudosa procedencia, la cual claramente no había sido una soda a pesar de las burbujas que en ella se encontraban. Segundo gran error.
Y su segundo gran error le llevó a una desgracia aún peor —si es que no había tenido suficiente ya por una noche—, haberse visto en la necesidad de correr a tropezones hasta lo que supuso era un sanitario, quedar arrodillado al lado del retrete y comenzar a vaciar su ya de por sí vacío estómago. Lamentablemente no recordó, a pesar de lo que antes hubiera leído y escuchado, que no debía ingerir alcohol con el estómago vacío, pero tampoco había sido que planeara llenarse este mismo con esa ardiente sustancia.
Pero el error no radicaba en encontrarse vomitando en un baño ajeno o en no haber tenido el tiempo suficiente para cerrar el pequeño cuarto. El error vendría un poco más adelante, en conjunto con el guapo tipo alto que se había preocupado por la persona que casi dejaba ir su cabeza por el excusado, salvándolo justo a tiempo antes de que su bello rostro —a consideración del recién llegado— se viera contaminado con esa sucia y apestosa agua.
(...)
Lo siguiente que pasó, o de lo que fue más consciente Yangyang, fue encontrarse recostado en la cama, una que claramente no era suya, con el cuerpo totalmente desnudo y cubierto a penas por una suave sábana con olor a suavizante de telas y loción de un delicioso olor que en conjunto le invadió los sentidos tan pronto su mente lo trajo de vuelta al mundo real, dolor de cabeza incluido como cortesía de la bendita bebida de la noche anterior.