Nos dieron un camerino juntos y ahí practicamos, hasta que fue nuestro turno, nos miramos nerviosos y salimos a tocar, hasta ese entonces no había notado que las manos de Dominik sobre las teclas de marfil parecían cobrar vida propia, fue el mejor número de la noche, pieza tras pieza el público nos ovacionaba de pie y al cerrar fueron interminables los aplausos, de pronto Dominik se sentó en el banquillo y me dio la tonada, yo reí... conocía esa pieza... Rágtime de Scott Joplin, coloqué el violín en mi hombro y comencé a tocar a velocidad, justo como la pieza lo pide, la gente reía y aplaudía complacida cuando finalice de tocar tan veloz como pude, hasta el mismo Dominik aplaudía.
Fue una gran noche, fue como estar en un sueño... todos nos felicitaron mucho, Dominik era más del tipo de quedarse horas oyendo como lo alababan, a mí me incomodaba así que me escapé y me metí al camerino, cuando entré había un ramo de rosas y simplemente decía: Felicidades por tu primer concierto... me pregunté de quien serían, saqué una de las rosas y la acaricie entre mis dedos, busqué la botella de agua y casi la vacié, poco después alguien entró y echo el seguro.
-¿Te han gustado?.- Preguntó Dominik recargado en la puerta.
-¿Tú las enviaste?.-
-Sí...-
-Gracias, son hermosas...- La mirada de él me ponía nervioso, porque sonreía y en sus ojos veía que algo tramaba, pero no sabía qué, de pronto se acercó hasta mí, tan cerca que hasta pude ver las diminutas venas azules en su piel blanca, con sus suaves dedos acarició mi mejilla... y sin pensarlo dos veces lo besé en los labios, con tal frenesí que pronto los dos estábamos prácticamente peleando por tratar de dominar al otro... aquellos labios del Polaco tenían un gusto que me torturaría muchas noches... pero por esa noche... era mío... sólo mío... la noche era mía...
Aquel beso me sabía sin duda a la más indiscutible gloria, a la corona de olivo del atleta, me preguntaba aún entre mi adormilada razón que era lo que estaba sucediendo, ¿Por qué aquel Dominik me parecía tan diferente? No entendía sin embargo me dejaba llevar por la más culpable satisfacción de mis sentidos. Sin haberlo previsto estábamos enganchados en aquel duelo y rabiosamente le estaba empujando hasta tenerlo a mi merced contra uno de los muros, o eso era lo que yo pensaba, a cada beso sentía como él se apretujaba contra mí de una manera lasciva y sofocante hasta que prácticamente estábamos fundidos en un abrazo, de pronto ante mi sorpresa una de sus manos acariciaba mi espalda y de pronto...
-NO ME TOQUES!!
-descuida, no me tendrás... soy demasiado para ti... no pongas esa cara Tn, de verdad me conmueves... será mejor que nos apresuremos o llegaremos tarde al banquete en nuestro honor... jajaja.-
-yo no dije nada Dominik
-que? -pregunto el
ninguno de los dos entendía nada
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Sonata de media noche o la música del corazón...
FanfictionTenía ocho años, ¿cómo saber lo que era ese sentimiento? ¿Acaso era odio? Lo dudo demasiado, no es normal que una niña tenga ese tipo de sentimientos, ¿verdad? Después de un tiempo dejo de importarme, él era un niño rico, altanero y presumido, ¿yo...
