Buscaba la razón de mi existencia
tan efímera y etérea
como persistente en este mundo superfluo.
Y buscando aquella respuesta inalcalzable
como la historia de Apolo y Dafne
alcanzaste tú mi memoriam fatalem.
Oh Eros,
qué te habré hecho
mera mortal sin transcendencia
condenada a un amor eterno.
Que conste en acta
que no deseo desearte
nunca quise y nunca querré.
Pero este sentimiento
ab aeterno
no es efímero sino etéreo.
Oh Eros,
qué mal habré hecho
suplico al cielo clemencia
y evitar así esta limerencia.
01/11/2021
