-Volvimos ayer de nuestro viaje al caribe. Tommy me suplicó que lo trajera para verte y no pude negarme. Te extraña y mucho.- Me ha dejado pasmada. Desde que nos divorciamos jamás tuvo un gesto parecido conmigo.
-Gracias Benicio, no te imaginas la alegría que me han dado los dos. Me encanta verlos...y ¡que bronceados están!- les digo mientras vuelvo a abrazar a Tom.
-No sabes mamá, estuvimos en lugares muy lindos, aunque yo disfrute mas arriba del barco. Había instructores que nos hacían jugar y divertirnos todo el día!...aunque papá no la pasó tan bien...-Los dos hacen una pausa y se miran cómplices, y aunque lo intenten no pueden ocultarme que algo no anda del todo bien.
-Hijo, ¿puedes dejarnos a solas con mamá unos minutos? Necesito hablar con ella- Justo llega Val al tráiler.
-Tia Val!! Te extrañe mucho. ¿Me muestras el estudio?
- Será todo un placer. Lo que sea para mi sobrino favorito.- Le hago una mirada cómplice a mi amiga y se alejan conversando muy entretenidos.
- ¿Queres beber algo?- le ofrezco a Benicio que yace sentado, muy pensativo en la mesa esquínera del tráiler.
-Una gaseosa esta bien- yo hubiera preferido una cerveza con este calor, me contengo las ganas, la cerveza puede esperar. Busco unos vasos y sirvo unas coca-cola ya sentada en la mesa frente a él.
-Susan y yo nos separamos- me va contando mientras tamborilea inquieto los dedos sobre la mesa.
- Durante el viaje empezó a comportarse de manera extraña, yo la consentía como siempre, pero ya no surtía el mismo efecto en ella. Discutíamos la mayor parte del tiempo en alta mar. Si no fuera por las actividades en las que participaba Tommy, el la hubiera pasado mal.
-Cuanto lo siento Ben...-Ya no recordaba la última vez que habíamos hablado así, sin pelear ni gritar. Apoyo mis manos sobre las suyas. Se pone nervioso. Me mira con los ojos llenos de melancolía. Me cuesta entender su nerviosismo.
-Eso no es todo...- ¿que? ¿hay más?
-Una noche, después de discutir bastante feo con Susan, la dejé sola en el camarote y salí a caminar por cubierta. La noche era bellísima. Mientras caminaba observé a una pareja muy acaremelada apoyada en los barandales de la popa. Me dije a mi mismo que me había comportado como un verdadero imbécil con ella y quise compensarla. Las tiendas en el barco están abiertas veinticuatro horas y me acerque a un local, una joyería. Vi una bella pulsera en plata y oro con un dije de corazón. Ya podía imaginar su cara al ponérsela, asi que la compré sin dudar. Cuando iba directo al camarote, en verdad muy contento, quería arreglar nuestras diferencias con ella. Antes de abrir la puerta escuche jadeos. Creí que me había confundido de camarote y recorro el pasillo una vez más...
-No me digas que...
-Si Karen. Abro la puerta del camarote muy lentamente para que no me escucharan. Por momentos creí que era solo un mal sueño del que no podía despertar. Y allí estaba ella, montada arriba de un tipo, al parecer de la tripulación.
-No te lo puedo creer!! -le digo mientras mis ojos no dejan de abrirse del asombro.
-Todo fue un desastre. Me agarré a trompadas con el tipo, insulté a Susan. Ella no tenía argumentos valederos para justificarse. Solo dijo que no sabia si me amaba, que estaba aburrida, que la maternidad y ser ama de casa no eran para ella, etc, etc, etc
-¿Y cómo siguieron el viaje? Eso no me queda del todo claro.
-Ella hizo un transbordo en Cancun, México, y se quedó allá con su amante. Después me enteré que hacía meses que se veía con él, y el viaje en crucero fue todo un ardid armado por ella para estar con él.- Se pone las manos en la cara intentando ocultar su frustración.
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Perdida entre las páginas -Completa-Cintia Sanz©
RomanceDespués del éxito de su primera novela, Karen comienza a embarcarse en un viaje sin rumbo a partir de perder la custodia de su hijo Tomás. En medio de ese caos conoce a Jhonny, un joven actor que entra inesperadamente en su vida. Su desequilibrio em...
