Única parte.

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Wei Ying termino de empacar las pocas raciones que quedaban en la pequeña cabaña que se utilizaba como cocina. Metió todo en su bolsa Qiankun y corrió a donde se encontraba la medico, guardando también toda su herramienta para tratar heridos. El pequeño niño que se encontraba entre los brazos del temible general fantasma, simplemente observaba como toda su familia se movía rápidamente guardando todo lo que podían. El niño aunque no sabia porque, sentía una enorme tristeza y unas inmensas ganas de llorar. Wei Wuxian prestando atención a su pequeño hijo le dedico una hermosa sonrisa y le dijo amablemente:

—No te desesperes A-Yuan, pronto saldrán de este lugar.—El cultivador demoniaco le volvió a sonreír, y esta vez se acerco para acariciar su cabello. 

Una vez que estaba todo preparado, Wei Wuxian lidero el camino para llevar a todos los Wen a bajar la montaña por la parte trasera. A lo lejos, ya se podía escuchar los gritos de los cultivadores luchando contra el ejercito de cadáveres que el Patriarca comandaba. Cuando llegaron al pie de la montaña el tío cuarto ya los estaba esperando con un carruaje preparado. Wen Qing fue la primera en acercarse al hombre que consideraba un hermano, tomando suavemente sus manos y reprimiendo las lagrimas. 

—Wei Wuxian, no es necesario que te quedes aquí. Aun podemos irnos juntos.— Aunque la mujer estaba tratando fuertemente de no sollozar pues el pequeño niño los observaba fijamente, aun así las lagrimas comenzaron a rodar por sus mejillas. 

Wei Wuxian negó con la cabeza y soltando las manos de la mujer a la que quería tanto, limpio suavemente las lagrimas de su rostro. El por supuesto que quería ir con ellos y seguirlos, proteger a su familia, pero era imposible escapar todos juntos. Al menos, volvería para luchar contra los cultivadores que los querían muertos, para así ganar algo de tiempo y los Wen pudieran escapar. Después si la suerte estaba de su lado, escaparía y se reuniría con ellos nuevamente. 

Wen Qing sabiendo que no podría convencerlo, asintió con la cabeza tratando de ser positiva. Se subió al carruaje tras limpiar nuevamente sus lagrimas. Wen Ning asintió hacia el hombre que los salvo, pero no se despidió. No era necesario si se volverían a encontrar. Wen Yuan abrazo al hombre por ultima vez antes de soltarse a llorar y ser subido al carruaje. Los hermanos Wen junto a Yuan fueron los primeros en alejarse, en seguida llego un nuevo carruaje para transportar a los demás Wen, estos carruajes que eran conducidos por hombres vestidos de negro, amablemente esperaron a que todos se instalaran para después desaparecer del horrible lugar que se convertiría en un campo de guerra. 

Wei Ying por supuesto no estaba preocupado por los Wen, sabia perfectamente que esos hombres cuidarían de su preciada familia, pues su propio líder había dado la orden. Wei Ying hizo una nota mental para no lastimar tanto al hermano mayor de su preciado amigo. 

Wei Wuxian camino tranquilamente de vuelta a los túmulos funerarios, reprimiendo la enorme tristeza que sentía y jugueteando con la flauta fantasmal en su mano. Para cuando llego al campamento donde vivían, observo a  los cultivadores que lideraban el asedio que también iban llegando. Cuando lo vieron, rápidamente rugieron de ira lanzándose hacia el con sus espadas apuntando hacia su pecho. Wei Ying rápidamente se llevo la flauta a la boca, tocando la siniestras ordenes para comandar a sus cadáveres. Estos de inmediato se lanzaron formando una muralla al rededor de su maestro, protegiéndolo. Después, rugiendo de manera horrible se lanzaban nuevamente hacia los cultivadores para atacar. Aun así, no atacaban a lugar de suma importancia ni mordían al punto de arrancar la piel, simplemente trataban de retener a esas personas. 

Wei Wuxian colocado en el centro siguió tocando su música mandando ordenes a su ejercito que a pesar de caer y perder miembros de su cuerpo aun así volvían a levantarse para luchar. Eventualmente tuvo que comandar a su ejercito para que fuera un poco mas feroz si es que quería salir del lugar con vida. A lo lejos, pudo ver rostros conocidos y la ira lo invadió de inmediato. 

Patriarca Yiling.Stories to obsess over. Discover now