Capítulo 1

73 10 62
                                        

"Después de la tormenta siempre sale el sol".

Miles de veces escuché esa frase, pensé que por escucharla tantas veces me lo iba a creer y se iba a volver realidad.

Que equivocada estaba.

En mi caso la oscuridad llegó, las nubes taparon el sol y la tormenta empeoró. Y no lo puedo cambiar, siempre fue así desde los cinco años.

Todo el tiempo me espero lo malo que me tiene la vida, muy pocas veces ha sido buena conmigo y cuando lo es, ella misma se encarga de arrebatármelo.

Nada dura para siempre. Es lo que siempre repito

Detuve mi caminata y me detuve frente a la casa de mi infancia y mi pesadilla, tenía varios años sin estar por esta casa y vecindario de clase alta, pero no me arrepiento de nada. Por mí y mi salud mental la mejor decisión que tome fue irme de este lugar.

La casa por fuera no ha cambiado mucho en estos años que no estuve, las rejas que separan la calle de la casa siguen de color negro, pero con unos toques de dorado y las paredes que cumplen la misma función que la reja son de ladrillos pintados en dorado.

Una total estupidez lo de los ladrillos, pero los millonarios tienen gustos raros.

Este vecindario todas las casas son decoradas en exceso y muy llamativas a la vista. Aquí eso significa quien de todas las familias tiene más dinero, es una competencia que siguen manteniendo. Y tendrán las decoraciones más caras, pero todas las malditas mansiones son de color blanco, mucho dinero y no pueden cambiar el color de la mansión.

Definitivamente no entiendo a la gente millonaria.

—Buenas tardes señorita, ¿Que se le ofrece?— pregunto el guardia serio cuando me acerque a la reja.

—Vengo hablar con Ellen y Max Bennett—puse un mechón de mi cabello detrás de mí oreja.

—Dígame su nombre y apellido para poder informar que está aquí—dijo el guardia mirándome con desconfianza.

Rodé los ojos.

—Mi nombre es Ariel

—Apellido

—¿Es necesario?

—Es necesario e importante.

No quiero decir ese apellido, me repugna tenerlo

—Bien. Soy Ariel Bennett— el guardia se puso pálido y paso una mano por su cabello negro. Apreté los labios para no reír.

El guardia agarro su teléfono y llamo a alguien. Lo veo bien y no es tan viejo, tal vez tenga unos treinta y cinco años, es blanco, con unos ojos verdes oscuros y tiene buen cuerpo. Usa un uniforme negro.

— Disculpé las molestias, señorita y pude pasar sus padres la esperan—dijo en el momento que terminó de hablar por el teléfono.

Abrió la reja para que pasara y así lo hice, escuché la reja cerrarse detrás de mí. El guardia seguía nervioso por no reconocer a la hija de sus superiores y no lo culpo, llevo mucho tiempo sin venir por aquí y lo más seguro es que sea nuevo, porque que recuerde el último guardia era algo mayor ya con canas adornando su cabello y muy alto.

Le di una sonrisa para que se quedara tranquilo y comencé a caminar a la casa del demonio.

Camino lento para retrasar el encuentro que tengo con Ellen y Max. Por culpa de ellos mi humor cambio cuando en la mañana me llamaron exigiendo para que fuera a su casa, los mandé a la mierda y colgué la llamada, pero no funciono, ya que volvieron a llamar y diciendo que si no iba a su casa que ellos vendrían a mi apartamento y de malas tuve que aceptar verlos en su casa. Paso de tenerlos en mi apartamento y que lo contaminen con su presencia.

Bajo los Secretos de ArielHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora