Bécherel fue siempre un pueblo tranquilo, que guardaba secretos en su historia, pero eso no importaba ya que habían pasado muchos años desde que la mitad de su población desapareció, no misteriosamente, todos los pueblerinos sabían donde estaban y porque se habían ido. Quizá no debí usar "desapareció", pero así es como lo cuentan a los turistas.
Voy a tratar de hacerles justicia a todas las vidas que injustamente tuvieron que iniciar de cero lejos de ese espantoso lugar. No se si lo llamaría segunda oportunidad, mi madre le llama así. Odio ese lugar porque ella y mi abuela fueron parte de el infierno que fue esa época. Constanza, la madre de mi abuela se casó con un hombre francés, fue un matrimonio arreglado pero como decían en ese tiempo ''ya se irán conociendo'' y para ellos funcionó. Albert, mi bisabuelo era un abogado, defendía lo indefendible ( a los inversionistas que resultaban no ser inversionistas) era uno de los mejores, a cambio de defenderles, los hombres adinerados lo aludían con otras personas y así fue como creció. Mi bisabuela por otro lado era una mujer amante de los libros y de la poesía, mi bisabuelo no era de los que prohibían ser, pero los 'deberes de una mujer' eran los deberes. Albert y Constanza, después de casi un año de matrimonio dieron a luz a su primogénito Alexandre y luego de ese año nació mi abuela Claudine. Ambos tuvieron una infancia tranquila (creo), tenían la parte de la crianza estricta y conservadora de su padre y la parte amorosa de su madre.
Alexandre creció con privilegios, además de ser el primer hijo varón, su padre lo obligó a buscar el gusto por el derecho. Si alguien tenía que ser el heredero de su trabajo y quizá de la mayor parte de su fortuna, tenía que ser Alexandre. Así que desde pequeño aprendió que tenía que cuidar el negocio de su padre para gozar de lo mismo que él.
Claudine, mi abuela, creció con un padre presente pero que no le importaba mucho lo que ella quisiera ser, tampoco le frenaba, pero le daba el lugar '' en el que siempre estaría'', después de su hermano. Su madre por otro lado, se vio obligada a enseñarle que necesitaba de un hombre para poder mantener la vida que le habían dado desde pequeña, pero en secreto, a lo lejos de todos los estereotipos del pueblo, le enseñó a amar la poesía, el arte y la escritura. Justo como ella.
Constanza moldeó su ser apasionado por el arte, por una esposa ejemplar, a la que sólo le importa su esposo y el bienestar de su casa y su familia. Aprendió eso de su madre también.
Oculto su magia, literal.
Constanza Garçon, hija de Nerea Díaz. Una mujer española, casada con Alexandre Garçon un hombre Francés. Constanza era la primer hija de ese matrimonio, Nerea su madre, de linaje mágico fue reprendida por su esposo cuando se enteró de su poder o de lo que él llamaba '' de su maldición'', obligándola a renunciar a todo lo que tuviera que ver con ello. La obligó a mudarse a Francia, aprender el idioma y a nunca volver a ser la mujer que era. Alexandre creía que la protegía de los hombres pueblerinos y quizá si lo hacía, ya que no hace mucho en un pueblo de Nueva Inglaterra había sucedido un incidente con la gente como Nerea. Oculto a sus padres lo que su futura esposa era, porque ya sólo con no ser Francesa la odiaban.
Cuando Nerea quedó embarazada, deseaba con todo su ser que fuera un varón ya que así era menos mucho menos probable que su linaje mágico continuara.
Nerea se enteró que era una niña y tuvo que esconder su alegría, porque también tenía miedo, mucho miedo. Cuando se lo dijo a Alexandre, el la golpeo para interrumpir su embarazo.
- No voy a tener una bruja como hija- fueron sus palabras.
Nerea retorcida de dolor, le imploraba que parara, hasta que de sus manos salió un destello que obligó a Alexandre a parar. Ella sabía lo que había echo y no se arrepentía. Alexandre vivió en una especie de estado adormecido hasta que Nerea dio a luz.
Tomo en sus manos a aquella niña que ahora era suya, le miró a los ojos, verdes. Con lágrimas en sus ojos, Nerea tomó su pequeña mano y la besó.
- Aunque tengas que ocultarlo, aprenderás cómo usarlo- dijo susurrando.
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CADA VIDA
FantasyLas vidas, las almas, las mentes y los corazones. Poder y ambición. Que la magia no te destruya y que el amor no se involucre. Deja que suceda, deja que cada vida pase.
