Capitulo 1

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Siempre escuche con asombro las historias que me contaba mi padre sobre grandes ciudades llenas de personas, que se preocupaban de cosas triviales, una cena con su pareja, que verían en la televisión y miles de ejemplos así. Para ser sincero me hubiera gustado nacer durante esa época llena de paz y calma. Pero nací en esta época,  no hay mas que hace al respecto, solo sobrevivir y seguir adelante, un día a la vez. 

Estoy mirando el techo, tiene una enorme mancha de moho,  la tiene desde que encontré este sitio, esa mancha es lo único que tiene color en este lugar gris, llevo un par de semanas en este horrible agujero. Las paredes grises completamente corroídas por el tiempo y la soledad, un lugar sin una sola venta, la puerta esta bloqueada por enormes pedazos de concreto el único acceder a este lugar es por un hueco en el techo. Cuando encontré este refugio estaba completamente vacío solo eran cuatro tristes y frías paredes grises, ahora en una de las paredes hay tantas marcas como los días que llevo aquí, mas específicamente 517 marcas, se que dije que lleva un par de semanas pero estando solo se pierde la noción del tiempo, un saco relleno de musgo se encuentra en una esquina, esa cama improvisada lleva conmigo un buen tiempo.

Ya es de día, una buena señal pues esos monstruos duermen de día y salen a comer durante la noche. tengo que salir a conseguir provisiones pues ayer me termine mi ultimo alimento, conseguir alimento es algo difícil pero no imposible, mi mejor opción es encontrar un árbol frutal, o alguna hierba u hongo comestibles y si llego a tener suerte, tal ves el cadáver de algún animal a medio comer, o incluso una presa que pueda cazar, comida y un poco de diversión en este mundo desolado por esas bestias, mas que una diversión una forma de distraerme de lo que le paso al mundo.

Comienzo a caminar para conseguir comida, camino por unos cuantos minutos hasta que llego a la zona roja, el territorio de esos monstruos, al llegar a ese punto empiezo a caminar por la frontera de ese atroz lugar, cruzar esa calle, cruzar esa línea imaginaria que yo mismo he pintado para mantenerme a salvo significaría morir, morir devorado por esos monstruos, ser mordido por sus colmillos y sentir como desgarran mi piel, sentir como arrancan la carne de mi cuerpo, un destino que nadie debería de sufrir. Debo de evitar divagar, debo mantenerme concentrado en mi entorno, escuchar a mi alrededor y jamás debo de bajar la guardia, eso me lo enseño mi padre, la única ves que el no siguió su propio consejo murió.

En este mundo si quieres sobrevivir debes de seguir un par de reglas básicas, encuentra un refugio, no tengas comida de mas pues atrae a esas bestias solo debes de tener lo necesario, no cruces la frontera y jamás salgas durante la noche.

En un lugar tan desolado es raro ver a otras personas, la mayoría de los que pasan por este lugar no saben que aquí esta infestado de estas bestias, los que entran aquí rara ves logran salir con vida, los supervivientes que logran salir para contar la historia llaman a este lugar la ciudad de las sombras, un lugar desolador con un hombre que siempre observa a todos a los que entra pero jamás se acerca, una ves un hombre de piel pálida y cabello rubio me señalo y me llamo skygge, un nombre que aun conservo.

Sigo mi camino mientras contemplo las ruinas de la civilización caída, un imperio subyugado por esos monstruos , los cazadores que se volvieron la presa, las ruinas de los que alguna vez estuvieron en la cima de la cadena alimenticia, aquellos que ahora viven como cucarachas rogado por no ser encontrados, huyendo para seguir con vida, para al menos tener la ilusión de la esperanza

poco a poco el sol llega a su punto mas alto y la ciudad de las sombras se ilumina por un par de instantes como ver un pequeño oasis en medio del desierto, pero no es mas que un espejismo que te devuelve a la cruel realidad.

El sol del verano azota sobre mi rostro, hace que caminar por el día resulte agotador, pero no hay alternativa, salir durante la noche no es opción, al menos aquí no. Sigo sin encontrar comida o algo que cazar, si esto continua así tendré que que ir al trocadero, un lugar enorme, alguna ves fue color blanco por fuera y con un techo en forma de cúpula de color dorado y por dentro es de lo que creo que es mármol, trato de evitar a toda costa pues no quiero que nadie de ahí me siga hasta mi refugio y me robe mientras duermo.

Mi suerte parece cambiar pues a lo lejos veo un pequeño animal, tal ves un conejo pero a esta distancia no logro distinguirla, salta y rodea todos los escombros de la ciudad, un alma pura en un mundo corrupto, mientras mas me acerco mas fácil es distinguir, esa pequeña alma pura cruza la frontera sin saber lo que le espera así que sigo mi camino, sin titubear doy la vuelta y busco en otro sitio.

Sigo mi camino de regreso a mi base, pero escucho un ruido desde los escombros de los edificios, finjo no escuchar nada y sigo caminando, siento como algo me sigue desde las sombras su presencia es algo tan perceptible en un lugar donde no hay nadie, veo su silueta dibujada en las sombras de los edificios, trata de moverse ágil y sigilosamente pero sus ojos no ven mas allá de su nariz en esa densa y profunda oscuridad. Un ruido estrepitoso se oye desde su dirección y una leve queja se escucha desde esa oscuridad abismal, veo aquella silueta en el piso y me acerco hacia esa misteriosa persona. Tomo un poco de musgo y de hierba seca que hay cerca de mi, rompo una tira de tela que tengo en mi bolsa y busco una  rama para hacer una antorcha que alumbre mi camino, al terminar tomo dos rocas para crear una pequeña chispa y encender el fuego que me guie en el abismo.

Aquello que perdimosWhere stories live. Discover now