Prólogo

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Caminar es agotador, mi estómago duele, se devora, cuántos días han pasado, la luna volverá a tomar al cielo, los árboles frondosos, no hay sonido, ni gritos de rabia, las lágrimas de mi madre se han secado, y sus cicatrices me acompañan, recuerdo su cara tan asustada, y su mirada de desesperación me persigue. Él dulce olor y ese color rojizo que se desliza entre sus ropas, y en sus manos un cuchillo pintado de carmesí, el temblor de sus manos y trozos de hombres en desarrollo, su carne, lleva días en soledad...

Mi madre egoísta, abandono su humanidad y clamo que me deleite con su pecado, madre es tan buena, una santa, que el cielo perdone a quien en tu vientre alimentas. El cuchillo cae al suelo y me abrazas, soy amado, soy tan amado que he lastimado tu raciocinio, odio este dulce sabor, en el suelo, mi garganta arde y mi estómago ruge.

Sostengo mi estómago, cuantos días han pasado, no quiero recordar el placer del consumo, cuándo mi corazón añoro alimento, alimento prohibido carne de mis hermanos, sangre de mis amigos y el corazón de mi madre. Soy un egoísta, soy solo un fugaz ser.

La muerte se aleja, me tortura, no soy más que un hijo de una raza inferior que fue juzgado por los dioses. Ojalá la inmortalidad fuera mi castigo, ojalá pierda la cordura pronto.

Duele, duele, las lágrimas se acumulan en mis ojos, recuerdo correr de casa luego de condenarme a ser un esclavo, un mounstro que comió a su madre, un mounstro que se esconde en un bosque, un mounstro que no tiene nada, recuérdame la razón de mi existencia, aquí revolcándome de hambre y gritando como un loco.

Promesas al huir de casa, promesas luego de actos insólitos, y solo días, solo pocos días han pasado, la tierra ensucia mi cara, mi ropa, tengo miedo, no quiero morir, pero no lastimare a otros por mi egoísmo, me arrastro a las raíces de un roble, las hojas crujen poco a poco un singular sentimiento llena mi pecho, mis dedos duelen ,mientras rasco la tierra, mis rodillas son heridas con piedritas, y cuando rozo con una raíz gigante, siento calma, talvez esta vez despierte de esta pesadilla, me acomodo en posición fetal.

El viento es refrescante, siento que mueve mi cabello, siento una extraña alegría, quiero llorar nuevamente de un extraño gozo, bostezo y duermo....

El joven durmió, los días se volvieron meses, los meses años, los años décadas y las décadas siglos.

Y cuando abrió sus ojos vio algo extraño una cabaña gigante o algo así animales exóticos con plumas y hombres. Se veía interesante y fantástico, estiro su cuerpo y vio su brazo derecho completamente negro y sus venas eran visibles y azules, el joven de nombre Kaeya estaba confundido...  

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⏰ Last updated: Feb 28, 2022 ⏰

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