La fría brisa golpea mi rostro, observo como colocan la tierra sobre el túmulo. Mis lágrimas no se detienen, el dolor en mi pecho aumenta mientras el tiempo pasa. En el lugar solo me encuentro yo, el único familiar que tenía Alex, mejor dicho, la única persona que lo amaba. Los sepultureros terminan su labor y se marchan, dejándome solo en el lugar. Si tan solo hubiera llegado minutos antes, quizás todavía estuviera vivo. Creo que necesito contarles nuestra historia para que entiendan porque mi pequeño Alex, tuvo este final tan desagradable, un final que realmente no merecía.
Todo comenzó tres años atrás, lo conocí en la universidad. Yo estaba en mi segundo año, estaba haciendo un bachillerato en biología, él estaba en su primer año, y estaba comenzando su bachillerato en lengua y literatura francesa. Nuestro caminos estaban destinados a encontrarse, lo supe cuando me informaron que debía tomar una clase electiva en socio-humanistica. Al principio no sabía que clase tomar, pero al final decidí estudiar francés, y ahí lo conocí.
Cuando lo vi, mi corazón se aceleró a más no poder, sentía que iba a morir de alta presión, mi pulso iba demasiado rápido. Pensé que era porque se veía muy frío y serio, y eso me causaba nerviosismo, pero cuando me sonrío por primera vez, supe que era porque me había enamorado. Fue amor a primera vista, lo sé, muy cliché, pero es que que solo pensar en su piel blanca como la nieve, los hermosos zafiros que tenía por ojos y en su cabello azabache, mi corazón quería salirse de mi pecho.
El tiempo pasó y nos hicimos amigos, todo era muy normal o eso quería creer. Él comenzó a mostrarse más amable conmigo, sus manos y las mias no paraban de tocar el cuerpo del otro, no me daba cuenta al momento, pero cuando mis amigos me miraban raro cada vez que rozabamos el cuerpo del otro. Así pasaron los meses hasta que no aguanté más y me le declaré. Ese día estaba muy nervioso, porque a pesar de los pequeños detalles, temía ser rechazado. Pero no fue así, Alex no me rechazó, me dijo que sentía lo mismo y ese mismo día nos hicimos oficialmente novios.
Pasaron los meses y todo iba de maravilla, pero al cumplir nuestro primer año de novios, todo cambió. Alex quería decirle a nuestros padres, yo acepté. Primero se lo informamos a mi familia, y aunque al principio mi padre se mostró reaccio, finalmente terminó aceptando nuestra relación, y Alex y yo estábamos muy contentos, ya no teníamos porque escondernos, pero eso cambió cuando los padres de Alex se enteraron. Su padre lo despreció e insultó; su madre le dijo que estaba enfermo, que debía tratarse; sus hermanas lo veían como un bicho raro. Al final, su padre lo echó de su casa y su familia le dio la espalda.
Fue el momento más difícil de nuestra relación, Alex no comía, se odiaba por ser gay. Mis padres lo aceptaron en mi casa y luego nos ayudaron a conseguir un apartamento. El cariño y respeto de mi familia ayudó a Alex en ese momento. Tres meses después nos mudamos a nuestro apartamento, donde se formaron los mejores recuerdos de nuestra relación.
Pasó el tiempo y nuestra relación solo mejoraba cada día que pasaba. Cada uno aprendía algo nuevo del otro, eso hizo que nuestra relación se volviera más estable. En un abrir y cerrar de ojos Alex estaba en su tercer año de universidad, mientras yo ya me estaba por graduar. Teníamos planeado viajar luego de mi graduación para Francia, donde comenzariamos una nueva vida. Pero, eso nunca pasó. Realmente, nunca me di cuenta cuando comenzó la pesadilla.
Al principio eran mensajes, pero él los ignoraba. Luego, eran persecuciones, pero él nunca me lo informó. Al final, eran cartas con amenazas. Me di cuenta muy tarde. Nuestro vecino de enfrente se había obsesionado con Alex, era un maldito acosador. Lo conocimos cuando nos mudamos, fue demasiado amable y nos hicimos amigos de él. Era gay, como nosotros, así que nos sentíamos en confianza. Pero, él se obsesionó con mi novio. Alex nunca me lo dijo, si lo hubiera hecho, yo lo hubiera ayudado. Lo hubiera salvado.
Comenzó con mensajes subidos de tono, recuerdo que Alex lo bloqueó y le dejó de hablar, eso sí me lo dijo. Recuerdo que ese día discutí con él, Alex me pidió que lo ignorara y así fue como no volvimos a cruzar palabras. Pensé que ahí había terminado todo, Alex también lo pensó. Pero, no fue así, solo causamos que se obsesionara más, ahí comenzaron las persecuciones. Alex me decía que se sentía vigilado, ya había pasado cinco meses desde el incidente de los mensajes, nunca pensamos en el vecino. Al principio, le dije que no le diera importancia y él me hizo caso. Luego, dos semanas después comenzaron a llegarle cartas a Alex, con fotos de él y mensajes de amenazas. Supe de esas cartas el día que lo encontré en nuestro apartamento, en el medio de la sala, las cartas con fotos de él y con el mensaje, "termina con tu novio y sal conmigo." estaban rodeándolo. Su cuerpo inerte estaba sobre un charco de sangre. Me acerqué lentamente y mientras más me acercaba, las esperanzas que tenía de que todavía tuviera vida se iban muriendo. Lloré, lloré como nunca lo había hecho. El hombre que amaba se encontraba en nuestro hogar sin vida. Lloré hasta quedarme sin lágrimas, grité hasta que mi garganta se sentía desgarrada. Los vecinos comenzaron a llegar hasta la puerta de mi casa. Lorena, la vecina de al lado fue la que llamó a la policía, porque yo solo seguía llorando con el cuerpo de mi amado en mis brazos.
Llegó la policía, me dijeron que debían llevárselo, fue difícil separarme de él. Al final, tuve que hacerlo. Comenzaron el interrogatorio y le conté como fue que lo encontré. Antes de que terminaran de sacar el cuerpo del apartamento llegó él. Ese maldito bastardo que me quitó al amor de mi vida. Venía con el cuchillo con el que apuñaló a Alex hasta dejarlo sin vida, sus ropas aún tenían la sangre fresca, y los oficiales no tardaron en arrestarlo.
Mi familia estaba de vacaciones por Europa, así que no pudieron asistir a su funeral ni a su entierro y bueno, a la familia de Alexander no le importó demasiado que su hijo fuera asesinado, así que aquí estoy, solo frente a la tumba de mi amado.
Honestamente, no sé como vivir sin él. No creo poder soportar otro día más sin estar a su lado. Lo amo y extraño demasiado. Lo siento mamá, lo siento papá. Sé que esto les dolerá demasiado, pero ustedes son fuertes y lo superarán pronto.
Narrador omnisciente:
Esas fueron las últimas palabras que el viento se llevó, las última palabras que un pobre hombre expresó antes de que se escuchara el disparo que acabó con su vida. Su cuerpo cayó frente a la tumba de su amado. Los oficiales lo encontraron horas después, mientras buscaban como identificarlo, encontraron un papel dentro de sus ropas que decía:
"Mi vida no tenía sentido desde el comienzo, pero todo cambió cuando conocí a Alex. Mis días comenzaron a mejorar y esto llamado vida comenzó a tener sentido. Realmente fui feliz, pero esa felicidad acabó cuando Alex murió. Ya no le encuentro sentido a la vida. Sé que muchos sufrirán, pero lograrán superarlo, muy en el fondo lo sé. Pero, yo no puedo superarlo, no sé como superar el hecho de que Alex ya no está en mi vida. Así que me despido, porque pronto me iré a encontrar con él." - Francisco
El oficial terminó de leer la carta y con un nudo en la garganta le dice a su compañero:
- El cuerpo es de Francisco, un joven que no supo cómo llevar la muerte de su amado Alex.
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Dejarlo todo por amor
Romantik𝙴𝚕 𝚊𝚖𝚘𝚛 𝚎𝚜 𝚞𝚗 𝚜𝚎𝚗𝚝𝚒𝚖𝚒𝚎𝚗𝚝𝚘 𝚖𝚞𝚢 𝚏𝚞𝚎𝚛𝚝𝚎. 𝙿𝚘𝚛 𝚊𝚖𝚘𝚛, 𝚞𝚗𝚊 𝚙𝚎𝚛𝚜𝚘𝚗𝚊 𝚎𝚜 𝚌𝚊𝚙𝚊𝚣 𝚍𝚎 𝚑𝚊𝚌𝚎𝚛 𝚕𝚘 𝚚𝚞𝚎 𝚜𝚎𝚊. 𝙻𝚊 𝚝𝚛𝚊́𝚐𝚒𝚌𝚊 𝚖𝚞𝚎𝚛𝚝𝚎 𝚍𝚎 𝚞𝚗 𝚓𝚘𝚟𝚎𝚗 𝚑𝚊𝚌𝚎 𝚚𝚞𝚎 𝚜𝚞 𝚊𝚖𝚊𝚗𝚝𝚎 �...
