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Mire detenidamente al tipo que me acaba de salvar de lo que sea que me querían hacer esos raros.
Este tampoco tiene el mejor de los aspectos.
Tenemos media hora o poco más mirándonos, él está allí, parado fumando.

-ey, gracias, pero... Estás drogado... ¿No?.-

Trate de alejarme un poco cuando escuché unos pasos.

-¿drogas?, ¿que drogas?, yo no veo ninguna.-

ese extraño sonrie mirando a todos lados sin darle importancia, con esos ojos gris azulozo.
señale el "cigarrillo" mal envuelto en su mano.

este solo rio y tomo mi mano aún con mi dedo extendido y lo llegó hasta que apunte a su pecho.

- ahora sí, te diré algo...— me mira unos segundos.—tiburoncito.—aprete los labios, se que tengo un suéter de tiburón pero... No es para tanto...— yo no uso drogas, yo soy la droga.-

¿eh?.

- pero, si consigues drogas, no las uses, estás muy enana para eso, mejor damelas, yo las tírate por ti.-

sonrió tranquilamente y se marchó en dirección al fondo de ese callejón oscuro.
me quedé sola en medio de la noche, sin saber dónde carajos estoy... y ahora huelo a humo.

me quedé de cuclillas suspirando molesta y con frío.

- ¿que no tienes a dónde irte?.-

denuevo él.
negué con la cabeza. Esta de cuclillas frente a mi, es bastante grande

este exhaló el humo y tiro la colilla que le quedaba.

- bueno, estás en White lake avenue.-

...
estos muy lejos de mi casa.

miró el cielo y empezó a llover, el cielo se ve como sus ojos.

suspiró, se levantó.

- bueno, es muy tarde.—saco uno de esos paraguas de bolso.— no te conozco, no me conoces, pero, bien puedo ayudarte a volver de la jugueteria de dónde saliste.-

Sonrió.

No tenía mejor opción.
Estoy en un barrio del infierno.

- a menos que quieras dormir aqui, ir conmigo, no tiene mejor opción que dejar que te acompañe hasta la estación de autobuses, tiburocito.-

Dijo burlón mientras Caminaba hacia la lluvia.

- me llamo lily.-

Corrí tras él para no empaparme.
Me entrego su paraguas.

- bueno, lindo nombre, pero, me gusta más tiburoncito, eres pequeña, tienes un suéter de tiburón, tus ojos son azules profundos... Tiburoncito te queda bien.-

Seguí a su lado mientras su cabello rubio cenizo estaba completamente mojado, su rostro también, podía notar aún más sus rasgos, ojos algo tristes, ojerosos, de labios finos y nariz recta, tiene largas pestañas y su rostro no está demacrado como creía o parecía antes, tiene una ligera barba y bigote, pero... Extrañamente están bien cortados, unas cejas gruesas también bien delineadas... No luces sucios o mal vestido... Antes se veía como el orto.
Pero con la luz de los faroles...
Tiene unos jeans holgados color beige oscuro, un suéter negro y una chaqueta de cuero negra, su cabello rubio es muy largo y lo tiene hecho una cola de caballo y tiene un gorrito de lana gris que está empapado.

- ¿Y que se supone que haces por aquí?.-

Pregunto y yo seguía mirándolo.

- me quedé dormida en el bus y desperté en este lugar.-

AaronDonde viven las historias. Descúbrelo ahora