Capitulo V

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-Bueno, si no es una inadaptada, ¿Qué es entonces?

No me contestó inmediatamente.

-No lo sé -dijo finalmente con una expresión extraña.

Antes, durante las presentaciones, mamá había cogido las bolsas de las manos de Rachel y las había dejado en la cocina. Rachel se había quedado allí sin hacer nada, mirando sólo sus pies enfundados en unas botas agujereadas que parecían tener cien años.

-¿Te gustaría refrescarte un poco? -le había preguntado mi madre, como si un lavado rápido pudiera resolver el problema.

-¿Refrescarme? -Rachel me había mirado e inmediatamente bajó la vista como si mis ojos la hubieran quemado.

-Sí -mamá estaba de pie junto a la cocina, examinándola con cierta lástima-.
La ducha está en el primer cuarto a la izquierda.

Yo estaba apoyada contra el marco de la puerta, lo más lejos posible de Rachel. Mamá cogió un par de toallas y se las puso en los brazos.

-Cuando termines las dejas en la rampa de reciclado. 

Rachel murmuró algo y después pasó junto a mí arrastrando los pies, subió las escaleras y entró en el baño.

-Coje las cosas de Rachel y subelas -me ordenó mi madre -.
Ponlas en el cuarto de invitados. 

-¿Quién..., yo? -me humillaba tener que cojer sus bolsas.

-Sí, tú -mamá me miró fijamente. Luego fue al pie de la escalera y dijo en voz alta- 
Coge lo que quieras y tómate tu tiempo. No cenamos hasta las siete.

-Gracias -contestó Rachel. 

La Ciudad De Las EstrellasWhere stories live. Discover now