Luciérnagas y Nargles

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Hellooo!!! Ademas de drabbles dramione me encanta el nottgood asi que decidí migrar estos pequeños shots que tenía en mi antiguo perfil. Disfrutenlos!!!

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Luna caminaba en dirección al lago
negro. Era de noche, ya casi era hora de cenar, pero quería caminar un rato, eso le servía a menudo para aclarar su mente y de paso ver si podía encontrar algún bowtruckle. Llevaba la camisa del uniforme arremangada y su corbata aflojada, no llevaba su capa pues la decisión de salir a caminar fue un poco repentina, incluso olvidó su bolso donde siempre tenía un poco de comida por si se llegaba a encontrar un animal indefenso.

La luna se veía enorme en el cielo y brillaba iluminando con su reflejo el agua. La joven respiró hondo mientras se acercaba, tratando de captar un poco de la brisa fresca que cubría su rostro delicadamente cuando notó que no estaba sola. 
                                                                     
Frente a ella al final del viejo desembarcadero echo de madera se encontraba sentado un chico de cabello negro que llevaba el uniforme al igual que ella, y que a juzgar por su capa pertenecía a Slytherin. Rodeaba sus piernas con los brazos, miraba hacia el cielo como si tratara de ver algo. Daba la impresión de estar llorando, aunque no se escuchaba ningún sollozo o lamento, de echo estaba muy callado.

– Es muy bonito este lugar – dijo casualmente la rubia sentándose junto a él. – a veces vengo aquí cuando me siento triste, me ayuda a pensar. – el pelinegro se giró hacia ella sorprendió, pues no se había percatado de su presencia. Sus ojos azules irritados como si estuviera conteniendo las ganas llorar brillaban curiosamente con la luz de la luna. Al ver que no respondía continuó. – ¿estás afligido?

– Yo… – alcanzó a pronunciar, pero cuando se disponía a negarlo ella lo interrumpió.

– No es malo sentirse así a veces ¿sabes? – dijo mirándolo a los ojos, luego fijo su mirada al frente. – yo también lo he sentido, cuando pienso en mi madre, en el día que se fue… pero tengo a mi padre, y a mis amigos, ellos me hacen muy feliz.

– Mi padre jamás será un consuelo para mí. – rio sarcásticamente. – y no tengo amigos, no realmente… no tengo nadie a quien le importe.

– ¡Claro que lo tienes! Todos tenemos alguien a que nos quiere, alguien que nos escuche.– contestó Luna con una sonrisa.

– Pues yo no. – contestó fríamente.

– Bueno, yo puedo escucharte… si tienes algo que decirme, puedes hablarme de lo que te aflige si quieres. – le propuso sentándose como flor de loto para poder mirarlo mejor.

El pelinegro estaba realmente confundido, no sabía por que ella de repente se aparecía y le proponía ser su confidente, la conocía, la había visto cientos de veces en el castillo, jamás se habían dirigido ni una palabra, pero ahí estaba, perdiendo el tiempo esperando a que por algún motivo él decidiera desahogarse con ella, algo que por nada del mundo haría con Draco, con Blaise o Pansy, mucho menos con su padre.

Pero para su propia sorpresa estaba dispuesto a hacerlo en ese momento. Sus palabras dieron resultado, el chico decidió hablarle por primera vez a alguien de sus sentimientos. Giró su cuerpo y cruzó sus piernas al igual que ella. Estaban frente a frente.

– Hoy es el aniversario de la muerte de mi madre. – comenzó a hablar rascando la madera bajo él con su dedo índice sin atreverse a mirarla a los ojos.  – Murió cuando yo era un niño, fue culpa de los mortífagos, mi padre, le es fiel a quien tu sabes, y ella pagó el precio de ese error. – soltó una risa triste. – aún así no le importó y sigue con esas estupideces de la sangre. – se detuvo un momento para respirar hondo. – tengo muy pocos recuerdos de ella, se fue cuando tenía cinco años. Desde entonces estoy solo  – levantó su rostro y miró fijamente los tiernos ojos de la chica que lo miraba atenta.– pero si alguna vez hubo alguien que me amara… sé que fue ella. –

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