Un viaje y un encuentro

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 -Daiki… Daiki!- se escuchó por el teléfono. -¿Cómo que vuelves  Japón? –aomine volvió en si al escuchar a su asistente al otro lado de la línea.

-Satsuki… ¡pesada!-El moreno estaba entre dormido y despierto y de mal humor por lo temprano que era. - Ya te dije que será por unos meses, como mucho un año y luego vuelvo.

-Pero Dai-chan ¿por qué? –Esa vocecita lo estaba sacando de quicio. Pero logro despertar por completo y acomodar sus ideas.

-Ni bien llegué a américa, el baloncesto perdió todo su encanto. Quiero jugar como lo hacía antes. –A pesar de lo “profundo” de sus palabras, aomine utilizaba el mismo tono monótono y despreocupado de siempre, y luego bostezaba.

-¿crees que en Japón encontraras la respuesta? – Bingo. Notó por la voz de su asistente como se estaba dando por vencida.

-Sí, te lo encargo.

-Está bien... te conseguiré un vuelo para el jueves y me ocupare de todo. También lo arreglare con la prensa… y espérame! Te daré 3 meses de descanso y luego iré a hacerte compañía!

-Gracias satsuki. Eres la mejor. –Y una sonrisa de victoria se dibujó en su rostro.

Aomine Daiki de 22 años, es jugador profesional de baloncesto en estados unidos. El mejor de todos, el imparable, el hombre sin oponente. Pero el hecho de que nadie pueda vencerlo causo en el que perdiera todo el interés en ese deporte. Porque, ¿para que jugar, si sabes que vas a ganar?

Ya se encontraba en el Avión y solo podía pensar. ¿Qué iba a hacer a Japón exactamente? Si no había oponente para el en la NBA, encontrarlo allí sería mucho más difícil. ¿Sería que extrañaba a su familia? No… sus padres viajaban seguido a visitarlo. ¿Por qué? ¿Extrañaba su ciudad? ¿La cultura? ¿La gente? ¿Se sentía solo?

Sus pensamientos solo lograban ponerlo nervioso, por lo que pidió un trago, se relajó y cayo dormido esperando al menos poder disfrutar de sus “vacaciones”

Ya era lunes y estaba anocheciendo. En sus primeros 3 días en Japón Aomine equipó y ordeno el departamento que momoi había comprado para él.

Aún era temprano así que salió a tomar aire y quizás luego pasaría por una tienda de ramen.

Caminaba disfrutando la tranquilidad de la zona cuando chocó contra algo... o mejor dicho… alguien… ¿un niño?

-Lo siento niño, iba distraído, ¿estás bien?- Aomine vio que esa persona llevaba puesto el uniforme de su antigua preparatoria. ¿Era un estudiante? ¿Tan pequeño?

-¿niño?- dijo un peli celeste tomándose la cabeza a causa del golpe. –Tengo 17 en realidad… Y sí, estoy bien. También fue mi culpa, lo siento.-Dijo finalmente sin expresión en su rostro

-¿17? Eres bastante pequeño para tu edad. –Dijo Daiki ayudando al estudiante a pararse.

-Sí... me lo dicen seguid…. ¡¿AOMINE DAIKI?!- El menor estaba realmente sorprendido. Había chocado con el jugador profesional de baloncesto que más admiraba.

El moreno se sorprendió al escucharlo gritar su nombre y asintió. – ¿también juegas baloncesto?

-Ehh… si… yo…- el peli celeste estaba un poco ¿nervioso? Desentendido. Jamás creería que se encontraría con Aomine Daiki, y mucho menos que sería tan amigable. Bueno solo era una persona. Una persona que jugaba muy bien al baloncesto y ganaba millones solo por eso, pero persona en fin. Así que se tranquilizó y contesto.- Si, juego baloncesto en-sin embargo fue interrumpido.

-En seirin, no?-dijo el peli azul. A lo que el otro asintió. –Reconocí el uniforme, yo también estudie ahí… bueno, ya que juegas, ¿qué te parece si te reto un uno a uno?- dijo finalmente mostrando una sonrisa ganadora.

El joven negó con la cabeza sin pensarlo dos veces. Y un poco divertido contesto –No soy esa clase de jugador.-dejando al otro confundido. –Quizás algún día lo veas.

¿No era esa clase de jugador? ¿A qué se refería? –está bien, entonces déjame invitarte una malteada a modo de disculpa si? Y podríamos hablar, al menos.

¿Malteadas? Amaba las malteadas. -claro! soy Kuroko Tetsuya por cierto…

-un placer Tetsu. Vamos.

Ya eran las 10 de la noche. Aomine y Kuroko habían pasado casi 3 horas juntos hablando de baloncesto, sus pasatiempos y de ellos mismos. Se encontraban en maji Burger con varias cajas de hamburguesas y vasos de malteadas vacíos sobre su mesa.

-Kuroko- dijo Aomine percatándose de la hora- Ya es tarde, tus padres no te dirán nada?

El peli celeste contesto, viendo que realmente ya era tarde. -En realidad vivo solo en un departamento aquí cerca, mis padre trabajan en el exterior,  Así que no hay problema. De todos modos ya debería irme.

-Vamos, te acompañare. –Las calles no eran peligrosas, pero Daiki no se sentiría seguro si dejaba al menor irse solo.

-Está bien, espero no molestarte. –No expresaba mucho con su rostro, pero en realidad se sentía muy a gusto con el jugador profesional y lamentaba tener que irse.

Caminaron por unas cuadras, aun hablando y riéndose. Cuando aomine noto que estaban en la puerta de su edificio, el mismo en el que kuroko le indico que vivía.

-ooh Tetsu! Parece que somos vecinos. –Dijo Daiki sonriendo de lado. –vivo en el 5 A.

-¿en serio? –Tetsuya estaba sorprendido y… ¿feliz? –Yo vivo en el 4 A!

-Parece que nos veremos seguido.- dijo el moreno mientras ambos ingresaban y se dirigían al ascensor. Pensó, que al volver a Japón, había intentado contactar con sus viejos compañeros, y no había tenido éxito. Así que estaba solo en esa ciudad, no conocía a nadie y quizás kuroko podría ser buena compañía.

-Bien... aquí me bajo. –Indico el menor cuando se detuvieron en el cuarto piso. –hasta luego, aomine.              

-te veo mañana, Tetsu.- definitivamente sería buena compañía.

3 LucesWhere stories live. Discover now