10 de octubre, 2018
Mi cabeza dolía tanto a causa del estrés que no disminuía ni con el masajeo en mis sienes. Estaba en mi trabajo, en mi oficina precisamente. Aunque me llevaba bien con la mayoría de mis compañeros, tenia suerte de estar un poco ascendida y no tener que compartir espacio con muchas personas. Hace un año, luego de graduarme en la universidad con un titulo de arte y diseño, comencé trabajando en este estudio ubicado en el centro de Sheffield.
Gracias al cielo, faltaban unos veinte minutos para irme, pero como todos los días Trisha tenía que molestarme con algo. Ella es una de mis compañeras, pero al estar un puesto más arriba que yo debo hacer y entregar trabajos para ella. Desearía que no fuera mi supervisora pero no creo que eso se pueda cambiar. Entre nosotros, Realmente es una víbora a la cual le gusta esparcir su veneno en las personas de su alrededor. En mi caso, me odia por el motivo de contribuir siempre en lo que puedo, nunca quedarme callada respecto a opiniones, lo cual, la mayoría de las veces es la contra a lo que ella le gusta y entre otras cosas.
Me levanto de la silla y me paro delante de ella para escuchar sus hermosos reproches del día de hoy-nótese el sarcasmo-siendo sincera, se me pasa por la mente lo que se le ocurrirá este día, digamos que no es muy creativa en cuanto a su manera de molestarme. Por esta razón decidí mantenerme despierta toda la noche para tratar de terminar mis trabajos pendientes y poder esquivarla por lo menos una vez. No me sorprende cuando me escanea de arriba a abajo con disgusto, además de no agradarle personalmente, creo que tampoco le gusta mi físico. Igualmente con mi tiempo en este lugar ya me acostumbre a sus miradas y tratos, por lo cual, lo que me dice para alegrar mi mediodía no es ninguna sorpresa.
-Atenea, me imagino que terminaste todos tus trabajos porque los necesito para hoy y otra cosa, se que te gusta llamar la atención pero no me parece correcto que vengas vestida de esa forma-me vuelve a rebajar con la mirada, obviamente con cara de asco y yo muerdo mi lengua para que no se escapen palabras no muy santas de mi boca -. Volviendo a lo principal, si no terminaste lo que te mande me veré obligada a tomar medidas, así que espero que los hayas hecho.
-Buenos días Trisha, ¿Cómo estas?, yo muy bien gracias por preguntar, supongo que la educación se te olvido en el útero de tu madre. De igual forma, quería avisarte que si pude terminarlos, soy una persona responsable en cuanto a mi trabajo. Por otro lado con respecto a mi vestimenta, nunca me prohibieron la manera en la que yo quería vestirme, aparte que en las reglas no dice nada respecto a ello y a ti tampoco debería importarte. Ahora si me disculpas, ya termine aquí y me tengo que ir.
Salí de mi oficina de manera apurada ya que necesitaba irme de este estresante lugar. Esquive varias personas y una vez en la calle, saco mi teléfono del bolsillo para atender la llamada de mis dos mejores amigas, Kira y Lena. Ellas son mi apoyo desde que tengo uso de razón. Hoy quedamos en ir al shopping debido a que en una semana tenemos una gran fiesta a la cual estamos más que ansiosas por ir. Para ser sincera, no soy muy fan de las compras, pero de vez en cuando me satisface darme unos gustos.
-Hey Diosa, ¿Cómo estas, ya saliste del trabajo?-Pregunta Lena ni bien atiendo el teléfono, y si, era obvio que al mi nombre ser Atenea, alguien iba a llamarme como lo que mi nombre representaba. Una "Diosa Griega"-. Estoy con Kira, pensamos que podemos pasar por tu departamento e ir al centro.
-Hey Lenn, recién salgo del trabajo, voy de camino a mi casa. ¿Les parece que en una hora y media vengan? Quiero tomarme un largo baño y descansar un poco.
-Si, quédate tranquila, nosotras tenemos unas cositas antes para hacer-La escucho reírse junto a Kira y ya se lo que planean. Ellas dos están saliendo hace más de tres años, descubrieron que lo suyo no era solo una amistad y querían intentarlo, a cambio, su única regla era que nada cambiaria si eso no funcionaba. No está demás decir que yo estaba conforme con ello, mientras ellas sean felices yo también lo seré-.
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Saudade e Inefable
RomanceAlgunas personas, para no decir muchas, suelen tener una mente un poco soñadora, a veces puede salirse un poco de control como en el caso de Atenea Raven o bueno... Eso nos hizo creer. Todo comenzo con las llamativas carreras ilegales, donde el la c...
