Capitulo 1: Sasha

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Sasha había nacido en el seno de una familia pobre en Argentina al principio de la década del 90, su padre era empleado de la construcción y su madre trabajaba de empleada doméstica algunas horas al día. Ambos no eran asalariados sino que trabajaban cuando conseguían trabajo informal.  Sasha tenía dos hermanos menores. Ella sobresalía siempre en la escuela, no solo era la mejor alumna sino que también era buena compañera. Iba a una escuela del estado y sus maestras siempre la ayudaban con ropa y útiles escolares. Al finalizar sus estudios secundarios se decidió a seguir magisterio. Ser maestra de primaria era su anhelo y estudiar algún día alguna carrera universitaria a fin a su carrera. Sus aptitudes para estudiar, su buen promedio y predisposición para aprender idiomas la hizo concursar para una beca en la universidad inglesa Yale. Para ello debía contar con una visa de estudios y además con el dinero suficiente para estadía, ropa y alimentos, pues la beca solo cubría la parte educativa. A pesar de tener todo en contra, ella nunca se rendía y empezó a trabajar y a ahorrar, para ello, se quedó en la casa de sus padres para poder ayudarlos y no pagar un alquiler.
Sasha tenía 24 años y hacia un año trabajaba en una escuela primaria cerca de su casa, durante la segunda hora su celular sonó indicando el ingreso de un mail.
Ella vio el membrete de la Universidad de Yale pero como estaba dictando clases, no pudo abrirlo y saber si había sido rechazada a la beca. Siguio su día como cualquier otro y olvidó abrir su mail para saber de qué se trataba.
Al finalizar su día laboral, se dirigió a su casa, comprando víveres en el camino para ayudar a preparar la cena.
Sus hermanos Francisco de 15 años y Santiago de 17 estaban finalizando sus estudios secundarios, pero ninguno de los dos planeaba seguir estudiando algo. Ellos decían que "la cabeza no les daba para tanto".
Su padre tenía casi 50 años y su salud estaba debilitada debido a sus años trabajando en la intemperie y levantando peso. Si madre a sus escasos 45 años ya contaba con problemas de artritis y pulmonares. Es por eso que Sasha necesitaba seguir trabajando y estudiando para ayudar a su familia. Económicamente siempre vivían con lo justo y a veces ni eso. Muchas veces, en su infancia, se acostó a dormir sin cenar, o le faltó ropa adecuada para ir a la escuela. Nunca festejó un cumpleaños junto a compañeros y amigos pues su casa era muy humilde y pequeña y de eso ella a veces se avergonzaba.
Es así como Sasha creció con carencias, pero jamás culpó a sus padres por eso. Dedicarse a progresar fue todo lo que hizo durante muchos años, eso le impidió enamorarse. Simplemente no hubo tiempo. Miraba a sus compañeros de cursada y el único interés que tenía era estudiar y aprobar materias, además en su interior sabía que no contaba con la ropa ni la economía como para ir a una cita.
Así pasaba el tiempo, entre el trabajo y la casa y a veces, por las tardes, se juntaba a tomar algo con su mejor amiga y confidente Aylin, quien fue su compañera desde el jardín de infantes y luego de terminar la secundaria, Aylin estudió en la Universidad de Buenos Aires y se recibió de médico clínico y ahora estaba en etapa de residencia, por lo que no se veían seguido, pero cuando lo hacían, hablaban hasta cansarse.
Esa tarde, Sasha llegó cansada y se retiró a lo que hacía las veces de su habitación, que no era nada más ni nada menos que un futón que estaba en el medio de la sala. Si, en su casa no había privacidad. Se sentó, agarró su celular y abrió el mail.
Lo primero que leyó hizo que sus ojos se llenaran de lágrimas. 

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