El Viaje

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—Lucía trae la taza que me regalo tu abuela con cuidado por favor, esta en la cocina— mamá ama esa taza, se la regaló mi abuela el día de su cumpleaños el año pasado, todos los días toma café en ella, es su favorita —están seguros que todo está empacado?— mamá, mi hermano mayor y yo nos mudaremos a otro lugar serán 12 horas en carretera, me pone triste dejar todo aquí, mis amigos, mi escuela, las vecinas que siempre venían los sábados para hacer parrilla, mi cuarto, mi lugar favorito al que solía ir cuando necesitaba estar sola, extrañare todo lo que dejaré

—Tengo hambre— dice Daniel, mi hermano, es el mayor y el único hermano que tengo él es alto, tiene el cabello negro y largo cayendose por los lados casi cubriendo sus orejas y sus ojos tan claros y azules como el mar, cualquier chica desearía estar con él, en nuestra escuela pasada era el capitán del equipo de fútbol y tenía a media escuela a sus pies lo cual lo hacía un presumido. En cuanto su personalidad hay veces que puede ser tan amoroso y atento, pero otras tan frio y tan duro como una roca, él me cuida y está al pendiente de todo lo que tenga que ver conmigo, desde que papá se fue él se ha encargado de ser el hombre de la casa, trabajaba medio tiempo todos los días para poder ayudar a mamá. Mamá es una mujer muy amorosa pero muy estricta a la hora de algún problema, supongo que es su deber, le tengo toda la confianza ella es como mi mejor amiga, a pesar de que trabaja tanto siempre está pendiente de mi hermano y de mi.

Pienso en todo lo que estoy dejando atrás mientras miro por la ventana, la vista es hermosa, hay campo verde y el sol cayendo hace un atardecer increíble, extrañare muchas cosas pero lo que tengo ahora es todo lo que necesito para ser feliz, mi única familia y este hermoso atardecer es un verdadero placer de tener, siempre he apreciado la belleza de la naturaleza, cuando necesito inspiración solo voy a un lugar donde pueda observar cada hermoso punto del increíble planeta. —Pondre música para quebrar este silencio y animar un poco este viaje, aún nos queda 8 horas de camino— dijó mamá —No pongas tu aburrida música clásica de los 70— dijó Daniel y yo solo pude reír —Esa música aburrida como le llamas al menos no dice 100 groserías por minuto—dijó ella luciendo victoriosa, Daniel suelta una risa y yo solo puedo apreciar este momento, siempre hemos sido una familia muy unida y divertida nos apoyamos en todo, nunca nos faltó nada y mucho menos el amor, a pesar de que papá se fue cuando apenas tenía 4 años y Daniel 6, el huyó con una mujer más joven que mamá, fueron tiempos duros pero por esa misma razón la admiro tanto, ella sola nos logró sacar adelante con ayuda de la abuela.

Ya tan solo nos falta media hora para llegar y ya logró ver casas y tiendas, nos estacionamos en una de ellas —Esperen aquí traeré algo para comer— dijó Daniel bajándose del auto, mamá voltea hacia mi estirando todo su cuerpo, se le ve cansada, en realidad todos lo estamos entre ella y Daniel se turnean para manejar —por fin!— levanto mi mirada para ver quien viene, era mi maravilloso hermano con unos empaques en su mano y ya puedo imaginarme que es —Traje unas arepas como tanto les gusta, para ti de queso—refiriéndose a mi —y para ti de carne— refiriéndose a mamá, él sabe como amo las arepas con queso, las comería todos los días —Gracias eres un amor— le digo con una sonrisa y él solo me devuelve la misma. Pasan unos 10 minutos después de comer y seguimos en carretera, ya es de noche y logro ver las luces de las casas, los autos moviéndose de un lado a otro y las personas cruzando la calle, a pesar de que estoy un poco triste me emociona el hecho de que conoceré nuevos lugares y personas... y sí, tal vez a un chico —Bueno hijos míos ya llegamos, les presento su nuevo hogar— contenta levanto la mirada y solo digo —Por fin— estacionamos el auto y antes de comenzar a bajar las cosas decidimos entrar a ver nuestra nueva casa, Es hermosa y más grande que la de antes, me encanta el claro de las paredes y las ventanas, aunque no es de día se que llega suficiente la luz del sol para aclarar toda la casa, estoy ansiosa por ver mi nuevo cuarto, mi cuarto tiene que ser un lugar especial... mi lugar, allí es donde pasaré mis buenos y malos ratos y la mayor parte de mi tiempo tiene que gustarme, abro la manilla y abriendo la puerta lo único que sale de mi boca es —Wow— siento unas manos por detrás encima de mi hombro, es mi mamá con una sonrisa de oreja a oreja —dejé este para ti porque sabía que te gustaría—
—gustarme? Por Dios mamá me encanta— regalándole un fuerte abrazo y casi saltando de alegría, el cuarto es espacioso y tiene todo lo necesario, paredes blancas, ventanas tan grandes que logra entrar la luz de la luna, mi mamá conoce muy bien mis gustos ella sabe lo que realmente me agrada.

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