En la habitación de Neesha, una gran parte de la pared, estaba cubierta de hielo.
Indra no paraba de dar vueltas con el bebé, preguntándose así misma qué podría haber pasado.
Tenía varias opciones.
La primera era qué su hija podría tener algún don de hechicería; La segunda es qué alguien (no sabía cómo) podría haber entrado por la ventana; y la tercera es qué.. quizá eran alucinaciones de ella, aunque no comprendía como Ceshan también podría tener esa misma alucinación.
Indra no entendía nada.
Ceshan tocó la nariz respingona de la pequeña.
Estaba helada. Fría como la nieve qué cae en el Reino de la Noche.
- Indra... - llamó la voz masculina.
-No me digas malas noticias. - contestó algo molesta.
-¿Te gusta la magia? ¿crees en ella? - preguntó el hombre con su sonrisa torcida.
-Sí, si me gusta; creer en ella no creo mucho.
-Pues ya es hora. Vives con dos seres en esta casa con un don especial. - dijo Ceshan sonriendo.
- ¿En serio? ¡¿Y no te molestaste en decirme qué eres un mago?! -preguntó muy furiosa la muchacha.
- No. -dijo tímidamente Ceshan.
- ¿Y ya está? ¿sólo un simple no? Oh, por favor, Ceshan. Dime que es una broma de las tuyas. - suplicó Indra.
-Oh, no, no jovencita. Esto es la realidad. Tu hija y tu amigo tienden a tener la magia en sus manos. No mejor dicho que su querida hija. Posee el poder del hielo. - dijo Ceshan algo sorprendido en sí mismo - poco visto en Weteslann.
- ¿Y cómo diantres puede ocurrir eso? ¡yo no poseo el don de la magia! -exclamó muy exhausta la joven.
- Quizás si, o sólo quizás, tus antepasados si. - dijo Ceshan con orgullo.
- Yo no la poseo, te lo voy diciendo desde ya. Mi madre es una ama de casa gruñona pero a la vez simpática. Una fanática a la limpieza y su familia. Nada qué ver con la magia. - se apresuró Indra.
- ¿Y tu padre? - preguntó el hombre, pero no terminó de hablar. - Tu padre... ¿cómo se llama? Es elfo como dijiste... ¿no?
-Mi padre era un simple leñador y cazador. - explicó ella. - Se llama Kiev.
Ceshan, con ojos de platos al escuchar el nombre del padre de Indra. Empezó a recordar viejas historias qué le contaba su abuela Onassis, la hija de los antiguos maestros de la torre.
Lo qué le contó su abuela fue qué:
《En el Reino de los Elfos (lo qué es ahora el reino de Eclestán). Un legendario elfo-lobo, le ocurrió miles y miles de cosas. El elfo-lobo se llamaba Fenris. A parte de elfo-lobo, tambien era un archimago pero eso ocurrió mucho más adelante. A este lo echaron del Reino por obtener la licantropía. Fenris no era su verdadero nombre. Su verdadero nombre era An-Kris. El elfo-lobo se puso "Fenris" para cambiar su identidad, para qué nadie sospechase de su licantropía y su historia en el Reino de los Elfos. Este se había enamorado varias veces. 5 veces como mucho. Claro, su vida era muy larga sabiendo qué mantenía un puñon de años.
Fenris tuvo un bonito romance con una humilde humana qué leía la mente a otros seres: Sharon. Ésta tenía unos ojos verdosos y una esbelta figura. Nunca llegó a estar casado con su prometida Sharon, pero si obtuvieron un hijo. El nunca lo supo por su desaparición del Reino Imperial, pero si tenía uno aunque él aún se esté pensando qué no tiene. Éste se llamaba Kiev.
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Crónicas de la Torre "Nuestra última despedida".
FantasyEs más o menos, por así decirlo, un continuo del libro "Las Crónicas de la Torre". Un adelanto muy largo. Lo que continúa en un futuro. Hay sitios, cosas y reinos que por sí, lo modifiqué yo.
