Semana 1

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-Ron, levántate. Debemos ir a hacer la ronda. No te lo diré otra vez- dijo Hermione, hacia el pelirrojo que estaba muy cómodo en su butaca en la sala común de Gryffindor.
-Ser prefecto apesta. He estado todo el día con clases, haciendo mil tareas... ¡y ahora la ronda! No doy más - bufó Ron- Solo falta que me retes tú ahora.
-Apúrate, no te lo diré otra vez.
Salieron ambos por el retrato de la Dama Gorda y se dirigieron al pasillo a custodiar que nadie anduviera sin permiso a esas horas de la noche.
Ron no decía palabra. Se notaba que estaba cansado y de mal humor.
-Oye, sé que la primera semana de clases es dura. Pero ya mejorará, Ron. Y tienes que estar bien para cumplir con tus órdenes de prefecto.
-Hermione, no doy más. Tres días de clases y ¡ya tengo como 20 trabajos que hacer para entregar! Sumado al miedo que nos han metido con las MHB. No soy como tú.
-Ron, por eso les decía a ti y a Harry que había que utilizar las vacaciones para adelantar el estudio. Las MHB determinarán nuestro futuro y no podemos fallar. Espero estar preparada.

Ron no dijo nada. Claramente hablar con Hermione sobre cómo estudiar no era lo más divertido, ni tenía ganas de escuchar sermones. Hermione debió advertir su mal humor, así que suavizó la situación.
-Ron... sabes que puedes pedirme ayuda con las tareas de esta semana. Si Harry y tú lo necesitan, pueden contar conmigo. En cuanto a las MHB, podemos poner un día fijo cada semana e ir a la biblioteca para estudiar.
-Gracias, Hermione.- dijo Ron, no muy convencido- aunque sé que fracasaré en esos exámenes. Siempre suelo meter la pata.
- ¡No digas eso! Yo confío en ti. Siempre te tiras abajo, ese es tu problema.
Antes de que Ron pudiera responder, aparecieron merodeando Malfoy y Pansy Parkinson, prefectos de Slytherin. Hermione estuvo a punto de decirles que no eran horas de estar allí, hasta que distinguió las figuras de sus compañeros de guardia. Ella y Ron se limitaron a mirar hacia el techo.
- Vaya, vaya, qué noche más interesante- empezó Malfoy- Pansy, ¿te gusta mi nuevo reloj? Obsequio de mi padre. Ha costado una pequeña fortuna, al alcance de muy pocos. Por ejemplo, lejos del alcance de ciertos pelirrojos, claro.
Ron iba a estallar. Estaba cansado y no tenía ganas de soportar una burla del idiota de Malfoy.
- Ron, qué lástima. Estábamos pasándola tan bien, hasta que llegó el niño de papá. ¿Crees que sepa valerse por sí mismo sin su papito?- dijo Hermione en un tono de voz bastante fuerte y burlón. Ron río.
- ¿Oíste algo, Pansy? Porque yo no. Las palabras de una asquerosa sangre sucia, no tienen valor alguno.
Hermione estaba acostumbrada a que Malfoy le dijera sangre sucia, pero aún así era un insulto grave de recibir. Sin embargo, Ron no toleraba eso. Era quizás el único de los tres amigos, al que le molestaba tanto que mencionaran esas palabras.
- ¡No.. la... llames... sangre... sucia!- dijo entrecortadamente, apretando los dientes de la rabia.
- Ron, déjalo, no vale la pena...- dijo Hermione con un hilo de voz.
Malfoy y Pansy comenzaron a soltar carcajadas. Bueno, ese en realidad era Malfoy. Pansy apenas se limitaba a imitarlo e intentar llamar su atención, como hacía siempre.
- No he dicho ninguna mentira, Weasley. Granger es una sangre sucia. Es una pena que el basilisco no la matase hace unos años...
Ron se abalanzó hacia Malfoy inmediatamente. Dejando las varitas a un lado, empezaron a golpearse, arañarse y tirarse del pelo. Hermione y Parkinson miraban sollozando e intentando separarlos. Finalmente Filch apareció y su horrible voz y sus gritos y amenazas sobre contarle a Dumbledore hizo que se separaran, y cada grupo de prefectos se fue por su lado.
Hermione miraba a Ron entre miedo, sollozos y angustia
- ¡No deberías haber hecho eso Ron! No vale la pena. Además ¡ mira cómo te ha dejado!- Ron tenía marcas de forcejeo en la ropa y sobre todo un corte en la cara cerca del párpado.
- Hermione. Me da igual si vale la pena o no. No permito que nadie te llame sangre sucia, y menos ese desgraciado- Hermione pareció reaccionar enternecidamente.- además, su cara quedó peor que la mía.
Hermione le echó los brazos al cuello y lo abrazó. Ron, que siempre que ella hacía eso, no sabía cómo reaccionar, esta vez le devolvió el abrazo. Permanecieron juntos unos segundos y luego se soltaron.
- Bueno, tengo que admitir que fue un poco divertido- dijo Hermione entre sollozos y risas- la verdad es que aquel puñetazo que le di aquella vez no fue suficiente.
- La próxima vez lo pensará dos veces- río Ron. - al menos intentaré acordarme de que tengo una varita.
- Sí, recuerda que eres supuestamente un mago- se burló la chica- por cierto, gracias...
- No hay de qué. Pero ahora deberás darme la redacción para Pociones de mañana.
Hermione puso los ojos en blanco, y volvieron a la sala común. Era tarde.
- Ha sido movido para ser la primera semana, ¿no?- Permíteme...- sacó su varita y apuntó a la herida facial del chico. La sangre desapareció y su rostro quedó como nuevo.
- Wow, sí que eres buena Hermione. Demonios, es que todos los hechizos te salen bien.
Ella se ruborizó ligeramente.
- Buenas noches, Ron- dijo ella, y le plantó un beso en la mejilla- gracias por lo de hoy.
- No hay por qué...- el beso lo había puesto nervioso- buenas noches a ti también.
Y así fueron cada uno por su lado y se fueron a sus dormitorios.

Ron y Hermione- Rondas de prefectos Stories to obsess over. Discover now