Descendió del avión bajo un cielo ambarino, un día de octubre, espero a que bajaran todos para salir, cuando no quedaba una sola persona en el avión se marcho para tomar un autobús que la llevara al lugar donde esperarían por ella. Después de unos cuantos minutos esperando, apareció el autobús que ella necesitaba, el autobús de la ruta 6, este la dejaría en el lugar exacto donde la recogerían, se subió en el y se dispuso a esperar a que llegara el instante en el que se bajaría de este. llegando al lugar, salió del autobús y quedo sola en la plataforma, en medio de esa luz de antes de tormenta. El reloj de la estación se había parado. lejos, al otro lado de la carretera, se escuchaban todas las personas hablando, pero parecían estancadas en el tiempo, tan quietas como aquel paisaje agobiado bajo el cielo de azufre.
Los edificios de la estación daban prueba de su mucho uso, el tren que hacia parada tres veces por semana sobre el balastro invadido por malezas ya no era mas que un nuevo tren. La mujer atravesó la calle sin toparse con nadie y llego al estacionamiento donde la recogerían. En el cielo se divisaba un gran avión que había despegado, esto le hizo recordar su primer vuelo.
–Mami, no quiero ir, no quiero ver a la tía Mary ¡Ella se comporta de una manera extraña! – Decía una pequeña chica a su lado. La mujer recordó cuanto le gustaba viajar en su niñez, siempre ansiaba con recorrer el mundo. Entre viñetas de recuerdos un hombre la llamo por su nombre.
–¿Eres tu Andy? –. Sin dudarlo se giro hacia aquel hombre que salía de su auto. –¿Thomas? ¡Eres tu!– Ambos se acercaron y quedaron fundidos en un gran abrazo. –No puedo creer que ya estés aquí, te extrañe tanto –Dijo Andy– Lo se, también te extrañe, fueron muy largos estos cinco años que estuvimos separados. Andy y Thomas entraron al auto, Thomas en la parte del conductor y Andy en la parte de atrás. –¿Por qué no te sientas adelante conmigo Andy?– Comento Thomas. –Esta bien, lo haré aunque me de miedo, no se si realmente aprendiste a conducir.
La expresión lo hizo sonreír. Andy se cambio al asiento de adelante y se dispuso a oír música de la radio. Estaba cansada pues había estado viajando durante 8 horas, se recostó e intento dormir un poco, debían legar a la casa de la abuela de Thomas, quien era como otra madre para ella. En el transcurso del camino Andy podía sentir como estaba cada vez mas cerca de dicha casa, quería llegar cuanto antes...
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Nuestros latidos.
RandomAndy era una chica común, no solía salir de su cuarto, solo se la pasaba jugando videojuegos, un día la señal wifi comenzó a fallar, miro hacia la ventana para ver que pasaba con su antena y en ese instante vio como llego un vecino nuevo a su calle...
