Capitulo único

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La mañana llego y el muelle de loto se encontraba muy pacifico pero en el salón de las espadas se podía escuchar una plática por parte de los lideres con su heredero.

-"Tenemos que salir ambos por razones urgentes de la secta y no podemos dejar sola la secta con
estos rumores de los ataques de los Wen" hablo en un tono tranquilo Jiang Fengmian mientras miraba a su esposa y ella asintió.

-"No será un viaje largo solo trataremos los inconvenientes" miro muy seria a su hijo "como
próximo Lideres tienes que cuidar tu secta con tu vida" se puso de pie "He visto tu entrenamiento ya eres capaz de utilizarlo espero no sea necesario" saco a Zidian de su dedo meñique y se lo entrego "cuida tu hogar" suspiro y salió del salón dejando a su esposo e hijo este último estaba nervioso.

-"No debes preocuparte las tormenta de la guerra no se han movido por un tiempo" se puso de pie para dirigirse a donde su hijo "ya sabes si surge algo envía por ayuda a Laling Jin o Gusu Lan no tardaran en llegar" el menor asintió "nos vamos" Jiang Cheng se puso de pie despidiendo a su padre con una reverencia y se dirigió al muelle para despedirlos vio las embarcacion de su padre desaparecer en la lejanía.

El menor reviso los muelles esperaba que el viaje de sus padres no fuera muy largo estaba nervioso y sin mentir estaba asustado a escuchado a escondidas las reuniones donde hablaban de como habían sido los ataques a las sectas por parte de los Wen, después de dar su ronda por todo el muelle era hora del almuerzo, entro a la cocina pidio que le llevaran todos sus alimentos al despacho de su padre extrañaba a su hermana pero sabía que ella debía de estar con la familia de su prometido, termino sus alimentos el ambiente era tan desolador, sin saber que hacer se puso a leer los libros de la biblioteca de su padre.

Ya estaba atardeciendo pero el cielo se oscureció derrepente las nubes de tormenta se estaban posando sobre el muelle de loto no era un buen presagio, el joven Jiang Cheng miro a todos a su alrededor unos discípulos entrenaban otros se encargaban de hacer una revisión y guardia en todo el muelle, Jiang Chen vio la noche caer en el muelle de Loto y una fuerte ráfaga de viento azoto tan repentinamente con un suspiro el joven Jiang entro a su habitación pero el sonido de una explosión en
la entrada principal lo hizo salir a toda prisa llamando a la mano derecha de su padre y al comandante de guerra, corrió al salón de las espadas donde se reunirían.

Espero la llegada de estos y el sonido de unos tambores se empezaba a escuchar era el sonido de guerra, con un temblor en sus manos ordeno que los niños, mujeres y enfermos fueran evacuados por el muelle trasero unos discípulos hicieron una reverencia y salieron a pasos rápidos, pidió un pincel y papel enviaría una carta de ayuda a las sectas más cercanas las entrego a dos discípulos pidió que salieran sin ser vistos, al terminarlas salió y en el pasillo principal se podía ver a sus discípulos agrupados, uno de ellos se dirigió a él.

-"Joven Jiang regrese" se empezaron a escuchar los choques de espadas y gritos, la batalla se intensifico y el Joven líder luchaba con todas sus fuerzas, pudo ver a mas enemigos llegar el miedo se apodero de su corazón al ver a sus discípulos caer uno tras otros a su alrededor, no sabía cuánto tiempo llevaba la luchando, el joven Jiang cayo de rodillas su cuerpo se sentía cansado, su
poder espiritual estaba disminuyendo, con las pocas fuerzas que tenía en su cuerpo se puso de pie sosteniéndose en su espada lleno sus pulmones de aire y pudo sentir el olor de la sangre junto con el de las llamas que consumían todo el lugar, tomo el valor en su corazón y
se lanzó a seguir luchando con su espada y Zidian.

No se percató del enemigo que lo tenía en la mira y disparo una flecha apuntando su pecho,
escucho el silbido de esta y no la pudo esquivar por completo se clavó en su brazo haciéndole imposible el utilizar Zidian, aun con el dolor quemando su brazo y el escozor de todas las heridas en su cuerpo, siguió luchando la furia segó su mirada y fue herido de gravedad al sentir el líquido caliente salir de su abdomen manchando aún más su túnicas
morada se quedó parado viendo su alrededor todo estaba en llamas y sus discípulos, hermanos de armas se encontraban en el suelo ya sin vida, la lluvia empezó a caer muy suave, limpiaba la sangre en su rostro y llevándose las lágrimas que salían de sus ojos, pudo
escuchar como los enemigos se adentraban a la secta para destruir todo dejándolo en el
patio solo y mal herido, sintió como la bandera de su secta caía al lado de él, cayendo de rodias
rogo a la muerte que tardara en llegar quería ver el rostro de su hermana y sus padres, quería pedir disculpas por no poder proteger su hogar.

La nanaOù les histoires vivent. Découvrez maintenant