Prólogo

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Vivimos en constante cambio, mental y físico. Yo cambie después de muchas cosas que me pasaron en muy poco tiempo. el chico que creí que era el de mis sueños, resultó ser un idiota y alcohólico.

Llegó alguien, llegó sin aviso y por una notas para la clase, él cambio mi manera de pensar, llego y me hizo sentir querida, me enseñó lo que era una familia, aunque mi madre y mi padre me demuestren mucho amor jamás supe lo que en realidad era una familia hasta que llego él. Me hizo parte de la suya y siempre voy a estar agradecida.

Me enamore, como siempre quise hacerlo. Vi por primera vez la vida de color de rosa, me enseñó a manejar, me enseñó que el amor llega cuando menos lo esperas y en la persona que menos pensabas.

Vivimos meses felices, me hizo feliz en pocos días, más feliz de lo que había sido en mis diecisiete años que llevo en la tierra, me compraba pan de ajo, y me dedicaba canciones que le recordaban a mi. Pero como en toda relación llego alguien para cambiar todo, ella quería vernos separados, y lo logró, lo logró jugando de la manera más sucia que me pude imaginar.

— Te quiero para mi — habló Clara estando frente a Argus.

— Yo la quiero a ella, no puedes hacer que eso cambie.

— ¿Quieres ver que si? — amenazó sin pensarlo

— ¿De qué hablas? — preguntó Argus muy confundido.

Yo estaba llendo a casa de Argus para ver la nueva película, queríamos pasar tiempo juntos después de las vacaciones de diciembre. El había estado en París y yo había decidido quedarme con mi madre, para que no la pasara sola.

Cuando estaba a nada de llegar a su casa, los vi parados discutiendo, el manoteaba y ella estaba muy quieta, como si supiera lo que hacía. Baje del auto pero él no se dio cuenta de que estaba ahí, empecé a caminar para ver que era lo que pasaba pero cuando estaba más cerca vi como ella se acercó, lo tomó de sus mejillas y le plantó un beso en los labios.

Me quedé parada sin saber que hacer, tal vez debía reclamar o simplemente ir y darle una cachetada a uno de los dos. Pero hice todo lo contrario. El se separó unos segundos después, la quitó tomándola de las manos, ella estaba mirándome sonriente, yo solo estaba estática, había visto como él chico que amo besaba a alguien más.

— Te dije — rompe el silencio clara, haciendo un movimiento con su cabeza para que el notará mi presencia.

El voltea desconcertado y suelta el aire al verme parada detrás de ellos.

— Eunice — Habla muy bajo pero alcanzó a escuchar.

— No — Contesto seria.

— Puedo explicarlo — Habla acercándose a mi.

— No — repito.

Sin pensarlo, giro en mi propio eje y quedó dandoles la espalda, pienso un segundo en lo que estoy apuntó de hacer pero nada cambiara mi decisión.

Empiezo a caminar en dirección a mi auto, y siento como el camina deprisa detrás de mi. Giro y hablo para que se detenga.

— No — es lo único que digo para que el se quede quieto.

Continúe hasta llegar a mi auto, entro a la puerta del piloto y lo enciendo para irme de ahí, no se ha donde voy, tampoco se ha donde quiero llegar, lo único que tengo claro es que necesito soledad, necesito ha mi compañera de toda mi adolescencia.

No quiero ver a mi madre, a mis amigos ni mucho menos al chico que amo con todas mis fuerzas. Solo quiero estar sola y regresar ha escuchar explicaciones cuando este lista.

Llegaste A Mi [En Proceso]Onde histórias criam vida. Descubra agora