Nadie me quería en la fiesta, eso era verdad. Pero también era cierto que no podría importarme menos. Y si algo era aun más cierto era que me sentía ebrio y caliente, con ganas de follar, pero prefería morir antes de tener que hacerlo con alguno de los imbéciles de este lugar. Menudo conjunto de idiotas y subnormales. Ojalá cayera un meteorito y nos aplastara a todos. Y bueno, aquí estaba yo, el aún más imbécil que se creía superior a los demás, pero que solo terminaba siendo el hazme reír al final de la fiesta.
Bakugou Katsuki, el idiota que a pesar de todo aún quería encajar, ni más ni menos.
A veces fingir que no te importaba para nada los comentarios y lo que pensaran de ti los demás era agotador. Pero había días como hoy, que realmente me valía una mierda y escapaba un poco de mi exilio social. Exilio que solo consistía en despertarme e ir a la universidad, y luego regresar a mi casa, para ya no salir hasta que tocaba de nuevo ir a la escuela. Y así una y otra y otra vez, día tras día. Era un círculo aburrido, agotador, y que ciertamente me tenía harto.
Estaba tan cansado, que no me quedaba opción más que venir a fiestas con mis estúpidos compañeros de UA. Y fingía que no había sido criticado por cada uno de estos imbéciles meses atrás. Pero joder, que se vayan al demonio. No acabaría mi vida social, solo porque la mitad de la fiesta aún sentía lastima por mí y porque a la otra mitad les incomodaba mi presencia . A mí me molestaba la de ellos y no me estaba quejando. Al menos no en voz alta.
—¡Katsuki! ¿Me estás escuchando? —se quejó Ashido, mi amiga.
Probablemente la omega más atractiva y simpática del lugar, al menos así la percibían los demás. Yo siempre había sido una sombra de ella, o tal vez era al revés y ella siempre había sido mi sombra. No estaba seguro de cómo es que éramos amigos cuando nuestras personalidades eran muy diferentes. ¿A quién engañaba? Por supuesto que sabía el por qué éramos amigos. Ambos eramos los únicos omegas de la clase. Pero no por eso dejaba de sorprenderme como podía considerarle una amiga cuando siempre se nos había hecho difícil tolerarnos mutuamente.
Por primera vez en un rato me volví a mirarla, y pude ver lo molesta que estaba. También noté que estaba demasiado mareado como para enfocar mi vista correctamente, al parecer había bebido más de lo que había pensado al principio.
—No ¿qué dijiste? —respondí sinceramente.
Si ya has sido descubierto en algo, es mejor aceptarlo que intentar negar lo evidente. Cuando intentas negarlo solo quedas como un estúpido.
—Te has vuelto demasiado aburrido —ella resopló, mirándome con reproche.
—La vida ha cambiado Ashido — atiné a responder, no se me ocurría nada mejor que responder a eso.
— Tu eres el único que ha cambiado. ¿Dónde quedó ese Katsuki seguro de sí mismo y qué no le importaba nada? —renegó y antes de que pudiera responder se levantó del sofá —. Hace demasiado calor, voy por una cerveza.
Asentí sin prestarle mucha atención, aún no sabía cómo Ashido me toleraba, cuando ni siquiera yo mismo podía hacerlo. Pero agradecía que nuestra amistad hubiera servido de algo. Se que ella era mi amiga solamente por lastima y por qué se sentía culpable y en deuda conmigo, además de que yo aún le guardaba rencor y había días en que ni siquiera toleraba verle la cara. Pero era mi única amiga y aún seguía a mi lado. Mejor una amiga falsa, que ningun amigo en absoluto.
Me senté a contemplar si era mejor idea aburrirme aquí o aburrirme en mi casa, o si era mejor arrojarme frente a un auto o saltar de un puente, pero para cualquiera de esas cosas necesitaba un par de huevos que obviamente ya no tenía. Los había dejado de tener hace mucho. Además no pasaría por lo mismo dos veces, yo aprendo de mis errores. En algunas ocasiones lo hago.
YOU ARE READING
Los gemelos Todoroki
FanfictionBakugou Katsuki es un Omega cuyo único deseo es ser un héroe respetado en un mundo diseñado para Alphas. Katsuki odia a todos los malditos Alphas que existen, eso hasta que el Alpha más popular Todoroki Shouto se acerca a proponerle una oferta que n...
