La piedra

7 1 2
                                        

Eran aproximadamente las 3:50 de la tarde cuando un fuerte temblor sacudió las cercanías del pueblo de Elver, Biogeles se encontraba de encontraba de camino al centro de reuniones del consejo para informar de lo sucedido. No parecía gran cosa, era un temblor de los tantos que ya habían sucedido, pero esta vez había sucedido algo distinto, algo había aparecido en mitad de un campo de mariposas.

Era un largo prado de cosechas de heno abandonadas, donde en una pila de heno, por alguna razón, las mariposas decidieron formar un «nido» razón por la cual el campo entero se había llenado de mariposas rosadas.
Biogeles paseaba por ahí, viendo de aquí allá, se tomaba un pequeño aire caminando por ahí; aunque la verdad, la gente de la aldea, no tenía ni la menor idea de lo que hacía él cuando desaparecía de repente. A veces uno que otro se preocupaba porque tarda hasta 3 días en volver, pero a los 2 días se les olvidaba.

Biogeles estuvo apuntó de captura una mariposa cuando de repente... todas las mariposas que yacían sobre el se levantaron en vuelo, causando una pequeña brisa. Era uno de esos temblores, Biogeles, geólogo de la aldea, los había intentando estudiar, le llamó increíblemente la atención que este era más largo de lo usual, también se fijó que del suelo se producía una grieta, el temblor finalmente cesó, sin embargo había algo extraño esta vez, a lo lejos, se veía un pequeño bulto de piedra.

Corrió hacia la piedra pisando algunas mariposas de camino, cuando finalmente llegó no se lo podía creer, !una piedra había emergido de la tierra¡.

Sin embargo sin sus instrumentos nada podía hacer, así que se limitó a observarla y a tocarla.
No parecía de una piedra conocida, quizás volcánica, recordó una de las técnicas enseñadas por su profesor de universidad.

- "Si alguna vez la composición de una piedra quieren ustedes saber, pregúntele a su lengua y ella ha de saber"

Un poco dudoso por el riesgo de contagiarse de herpes, acercó su cara a la piedra le pasó la lengua. Y... no sabía a nada, a nada más que piedra con un gusto a humedad podrida.

La única conclusión lógica que sacó de todo esto fue que la piedra venía de las profundidades de alguna caverna.

Intentando investigar un poco más la piedra se fijó que a través de la grieta por donde había salido se notaba que esa piedra era parte de un fragmento aún mayor, sorprendido por esto, decidió alejarse inmediatamente pisando más mariposas en su camino.

A toda velocidad se dirigió en dirección Norte al poblado de Elver, debía comunicarle esto al consejo, la última vez que había pasado algo de semejante magnitud fue el evento de la piscina de cloro, cosa que sucedió hace ya unos años y todos excepto una persona recuerdan con alegría.

Después de pasar por el bosque nublado , llegó por fin, a las puertas de la ciudad principal.  Adornado con dos grandes puertas de color negro y dos swásticas a cada lado.

Finalmente biogeles se reunió en el centro, de la Ciudad convocado a gritos al consejo (le costaba mucho hacerlo en silencio).

Aproximadamente media hora después el consejo estaba complementado reunido en el centro maldiciendo a biogeles en voz baja por estar jodiendo después de las dos de la tarde.

ElverWhere stories live. Discover now