Fragmento del libro (Historias No Contadas De Rock) de Alex Palencia.
Bach, Mozart, Vivaldi, Beethoven y Paganini se dan un paseo por las orillas del río Delta.
A finales de los 60 y principios de los 70 surge a la par del Rock Sinfónico de los grandes musicales del rock, un nuevo subgénero, el cual se aleja de los supuestos estéticos musicales de fondo y forma que hasta ese momento se conocían en la música pop y específicamente en el rock, abordando temáticas o liricas nuevas con influencias de escritores clásicos, e influenciados por la música clásica Europea, sobre todo por las obras barrocas de Johan Sebastián Bach y el virtuosismo de Nicolo Paganini.
El rock Progresivo de alguna forma es la continuación del sicodelismo del rock de los 60, en el sentido que está basado al igual que el blues y el jazz en la improvisación, pero ahora agregan elementos barrocos y formas estructurales que toman prestadas de la música clásica o formal europea.
Es así que se introducen al rock: la fuga, la fantasía, la suite, el contrapunto, y la armonía modal; como forma intrínseca de composición. Más allá de eso, podemos decir sin temor a equivocarnos que el rock progresivo fue una identificación con el ya para entonces casi desaparecido movimiento contracultural que se dio en los años 60 en: Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Holanda y Alemania. La estética del rock progresivo pasa por una idea que va asociada al concepto de “progreso” musical, en franca oposición a los moldes creativos que la música pop y el rock manejaban como prefijos o estándares a de finales de los sesenta; y que provocó una búsqueda de la complejidad musical y una apertura estilística acompañada por la influencia de la ideología contracultural, en otras palabras podemos decir que es riesgo, experimentación y autenticidad; que son conceptos primarios que abrazan estos nuevos creadores del rock.
Grupos como: Emerson Lake and Palmer, Yes, Pink Floyd, Jethro Tull, Camel, Genesis, Frank Zappa, Focus, Premita, Henry Cow, Van der Graaf Generator, o Soft Machine y Ekseption, otros, encabezan este movimiento, que se extiende a los finales de la década a España con grupos como: Bloque, Los Canarios, Crack, Granada, Fusioon, Ibio, Iceberg, Máquina, Música Urbana, Storm, Triana, Vega y otros. Y en la Argentina están: Almendra, Aquelarre, La Máquina de Hacer Pájaros, Crusis, Arco Iris, Vox Dei, Serú Girán y otros.
Muchos de los músicos de estos grupos pasaron escuelas y conservatorios musicales, su formación formal les permitió tener otra visión del aspecto técnico y estructural del rock, aportando técnicas de composición que hasta ahora no se habían implementado en la música popular y menos en el rock and roll.
El rock progresivo es música compleja que para ser ejecutarla se necesita de un alto nivel técnico, y un conocimiento sobre la estructura y la forma. Y sin bien es cierto, en este subgénero también incursionaron músicos sin ninguna preparación académica formal; no se puede decir de ninguna manera que estos músicos no tuvieran preparación o conocimiento técnico de las formas musicales tal como se enseña en los centros de estudio formal de la música, a ello hay que agregar que estos manifiestan una gran inteligencia musical como para superar sus propias limitaciones técnicas y de falta de formación formales como tal.
En el rock progresivo además se parte de presupuestos de la utopía, la creatividad y una visión del futuro; colindando este subgénero siempre entre los límites de la música popular y académica: lo que John Covach en su libro “Progresiva Rock, Close to the Edge and the Boundaries of Style” llama “La Estética Hippie”, la cual de algún modo, se refleja en la estructura de la propuesta estética de la organización de los sonidos, así como en las letras de sus canciones. Antes de eso se pensaba que el rock era energía sumada a una actitud y a la forma de cómo se sentían los sonidos o vibraciones; a partir del rock progresivo, se percibí esta música para ser pensada e intelectualizada.
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Rock Progresivo - Historias No Contadas De Rock
عشوائيFragmento del libro Historias No Contadas De Rock de Alex Palencia.
