Entre a la habitación donde todo estaba oscuro, solo entraba luz por la pequeña ventana, pero a través de esa luz pude ver su cuerpo, sus ojos cerrados inexpresivos como si estuviera durmiendo, su piel un tono mas pálido de lo habitual, los hematomas que quedaron de su enfrentamiento, y sus labios finos que siempre fueron de un color rosado, ahora estaban blancos.
Fui corriendo hacia su cuerpo inerte, la tome en mis brazos y escuche un grito desgarrador, era mi propio grito, mi cuerpo y mente asimilaban que nunca mas podría estar contigo, que nunca mas conversaríamos juntas, que nunca mas me abrazarías o besarías, que nunca mas dirías mi nombre. Me costaba creer como alguien le puede hacer un daño tan grande a un ser humano tan puro, como alguien era capas de arrebatarme lo mas preciado que tenia en el mundo. El odio que siente mi cuerpo es tan grande que podría matar, pero la pena es mucho mayor que debilita mis huesos y entrañas.
Lo único que logra decir mi voz entre lagrimas es "Llévame contigo, llévame contigo, llévame contigo" Porque no imagino un mundo sin ti, no imagino mi vida sin ti, y no quiero vivir en un mundo que no desprenda tu luz.
Pienso en ese mismo momento en mil formas de quitarme la vida para ir a correr a tu lado, pero mi cuerpo solo quiere aferrarse a tu cuerpo frio, aunque sepa que ese cuerpo ya no tiene vida, no puedo soltarlo, es lo único que me queda de ti.
