-No es por nada Haven, pero estoy flipando. Es decir es totalmente surrealista.- dijo Miriam aturdida por el exceso de información.
Había decidido que tenía que bajar de la nube. Sí, Luke era realmente irresistible y me hacía volverme loca, pero sus continuas ocultaciones de información y junto con las palabras de aquel muchacho fantasmal, habían provocado que desconfiara de él.
Y ahí entraba Miriam. Decidí contarle todo ya que necesitaba consejos, opiniones y sobre todo, ayuda. Ya sé las advertencias de Luke de no decírselo a nadie, pero si él quería jugar, yo también.
-Gira a la derecha.- íbamos en el coche de Miriam en dirección a la "casa" de Luke si se le puede llamar así.- Me supongo como debes estar, es a mí y aún me cuesta asimilarlo todo...- se me hizo un nudo en la garganta al recordar todo de golpe, pero me lo tragué e hice desaparecer esos pensamientos. No había tiempo para llorar.
-Vale... mmm repasemos, resulta que no eres la única que tiene el bidi bidi bidú.-dijo mientras fingía tener una varita invisible en las manos.- Tus padres....mm bueno no lo son. El chico este, Luke, te gusta pero te miente. Existe una miniciudad a menos de una hora de mi casa llena de gente como tú y hay un tío que no se sabe lo que es pero que afirma que esas personas te quieren hacer daño.- concluyó.
-Sí, así es. Y ¿bidi bidi bidú? No somos brujos ehh.- le dije medio riendo y ella se encogió de hombros.
Estábamos llegando a la zona donde estaban los almacenes abandonados.
Le indiqué a Miriam donde tenía que aparcar. Las dos una vez allí, salimos y nos dirigimos a la pared donde estaba la puerta oculta.
Ella parecía bastante asustada aunque nunca lo admitiría, pero al quedarnos paradas frente a una pared sin nada, puso la misma expresión que le puse yo a Luke, lo que me hizo sentir un cosquilleo.
Antes de que preguntara, acerqué mi mano a los ladrillos y empecé a buscar el pomo, hasta que por fin lo encontré y giré. Entonces lo vi de nuevo, como cambiaba todo y como se habría la ahora enorme puerta ante nuestros ojos.
-No sé como leches hiciste eso, pero vaya flipe...- tenía los ojos como platos mirándolo todo como si fuera a desaparecer en cualquier momento.
Yo di un paso hacia delante e indiqué que ella hiciera lo mismo. Pero cuando ella traspasó el umbral, algo raro sucedió. Se inclinó en el suelo y soltó un chillido desgarrador.
.¡Miriam!- fui a por ella y la devolví fuera de allí. Al volver a fuera, empezó a respirar con normalidad y a recuperarse.
-¡Pero qué fue eso! Era como...si alguien me aprisionara el estómago y me empujara hacia fuera.- confesó.
Las dos, pensativas, nos quedamos mirando la puerta. Y se me encendió la bombilla, por alguna extraña razón los humanos normales no podían pasar. Tenía su lógica.
-Miriam...creo que no vas a poder entrar. Pero yo no quiero entrar sin ti, no me gustaría dejarte aquí sola.- expliqué.
-Bobadas, entra ahí y patea algunos culos si hace falta, yo me quedo aquí vigilando.- dijo restándole importancia.
No me parecía una buena idea, pero no quedaban muchas más opciones. Acepté la proposición y entré en aquel lugar.
Todo estaba como la última vez que vine, lleno a rebosar de luz y gente. Se me había olvidado plantearme cómo encontrar a Luke y ahora no tenía la menor idea de por donde empezar.
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Black Air
FantasyHaven es una chica que aunque no destaca mucho, tiene unas habilidades algo distintivas del resto y que no sabe manejar. Sigue una vida normal al margen de esto, intentando no sobresalir. Hasta que aparece un enigmático muchacho del que ya antes hab...
