Capítulo 1: Partida

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Había terminado la pelea final, habían logrado derrotar al Gobierno Mundial y Monkey D. Luffy se había coronado como el rey de los piratas. Los mugiwara resultaron sumamente heridos tras la batalla pero después de una semana en recuperación, por no decir una gran fiesta, se encontraban listos para zarpar y cruzar el Red Line con dirección a los Cabos Gemelos, donde se encontraba Laboon esperando a Brook desde hace más de cincuenta años.

Fue una reunión conmovedora, después de la cual, Luffy decidió separar a la tripulación durante dos años para que cada uno regresara a sus hogares y recargaran energías para poder comenzar nuevas aventuras.

Jimbe regresó a la isla Gyojin, Brook decidió quedarse con Laboon y Crocus en los Cabos Gemelos, Franky volvió a Water 7 con el Sunny, Robin se dirigió a unas ruinas ubicadas en el Nort Blue, Chopper fue a Drum, Sanji al Baratie, Usoop a la Villa Syrup, Nami a la villa Cocoyashi, Zoro a su pueblo natal- con mucho esfuerzo y ayuda- y por último Luffy retornó a la Villa Foosha.

Los primeros cuatro meses, Sanji volvió al trabajo que usualmente solía realizar, sus nuevas y deliciosas recetas llenaron rápidamente el restaurante de comensales, además de damas que se sentían atraídas por la fama del cocinero. Sin embargo, a pesar de haber pasado unos cuantos meses, sus pensamientos se desviaban constantemente hacia sus nakamas femeninas, especialmente hacia "su adorada pelirroja". Todos los días constantemente se preguntaba si estaría comiendo bien, si estaría sana, si necesitaría ayuda e incluso si lo extrañaría tanto como él la extrañaba.

Como era de esperarse, sus pensamientos comenzaron a afectar su comportamiento, andaba todo el tiempo distraído, se pasaba horas fumando mientras miraba el mar en la cubierta, había perdido el apetito e incluso había ignorado varias mujeres que habían coqueteado con él. Zeff y los demás chefs habían notado el deterioro de su comportamiento con el pasar de los meses. Incluso llegaron a pensar que tal vez se trataba de alguna extraña enfermedad que lo atormentaba. Excepto Zeff. Él había notado, como "síntoma" adicional, múltiples suspiros a lo largo del día (sobre todo cuando se quedaba perdido mirando hacia el mar), por lo que decidió confirmar la hipótesis que tanto rondaba su cabeza.

- Sanji- dijo Zeff mientras se acercaba a Kuroashi quien se encontraba mirando hacia el horizonte, sujetando un cigarrillo en la mano derecha y apoyando ambos codos en el barandal del barco.

- ¿Si? - respondió con voz cansada y distraída.

- ¿La conozco? - preguntó serenamente, lo que tomó por sorpresa a Sanji haciendo que dejara caer su cigarrillo.

- ¿A quién? – respondió automáticamente, mientras cubría su rostro con su flequillo y apagaba con la suela de su zapato derecho el cigarrillo que acababa de caer.

- A mí no me engañas, renacuajo, yo te crié y te conozco desde que eras pequeño. Esta es la primera vez que te veo actuar de esta manera. – dictó con total seguridad.

- No entiendo a lo que te refieres- declaró con un tono de resignación después de emitir el enésimo suspiro del día.

- Tus ojos no me mienten. - dijo tranquilamente- He visto esa clase de mirada muchas veces en la vida, incluso en mí mismo. La mirada de un enamorado- afirmó mientras daba un paso hacia adelante. - No creas que por mi edad no sé lo que es el amor.

- Es...imposible- respondió lentamente.

- ¿No eres correspondido?- preguntó mientras apoyaba sus brazos en el barandal, a la derecha de su hijo, mirando el inmenso océano.

- No lo sé. Pero lo más probable es que no lo sea- dijo melancólicamente mientras trataba de encender el cigarrillo que acaba de sacar de la pequeña cajetilla que hasta ese momento se encontraba en el bolsillo derecho de su pantalón.

- No se lo dijiste. ¿Cómo lo sabrás si no se lo dices?- contestó mirando su rostro.

- Eso no está permitido, somos nakamas, lo más seguro es que ella no tenga esa clase de sentimientos hacia mí.- respondió después de calar su cigarrillo humeante.

- Nunca tendrás la certeza si no se lo confiesas- dijo volviendo su mirada al frente.

- Se lo he dicho y demostrado muchas veces, pero parece no tomar en serio mis palabras, o tal vez no quiera hacerlo, después de todo, somos nakamas- dijo exhalando un poco de humo y con un deje de frustración.

- ¿Es la pelirroja de aquella ocasión?- más que una pregunta, era una afirmación. Sanji se limitó a asentir quedamente, era claro que Zeff lo conocía muy bien - Es posible que te faltara seriedad. Tu actitud ante las damas puede haber quitado peso a tus palabras- mencionó tranquilamente.

- ¡Yo nací para amar a las mujeres!- aseveró eufóricamente, irguiéndose y con determinación en su mirada.

- Entonces no tendrás oportunidad- dijo tajante, lo cual sorprendió a Kuroashi- Solo deberías amar a una sola mujer, de lo contrario... no puedes considerarte un verdadero hombre- finalizó seriamente observando la dubitación de su hijo, quién perdió la compostura y dejó caer su cigarrillo por la cubierta.

- La amo, pero no puedo ignorar si una mujer me necesita- dijo honestamente.

- Renacuajo tonto, puedes ser amable sin tener un interés romántico de por medio, ante todo, las mujeres quieren un hombre que les brinde seguridad y sobretodo exclusividad. Esa es la razón por la que ella no toma en serio tus palabras- dijo mirando directamente los ojos sorprendidos del cocinero que finalmente entendía cual había sido la constante de su fracaso.

- Aún así...¿Me creerá? ¿Se dará cuenta de que digo la verdad?¿De que ella es única y especial?- preguntó nervioso, confundido y hasta un poco desesperado.

- No lo sabrás hasta que se lo digas- respondió inmediatamente-.

- No estoy seguro- respondió tristemente- nos conocemos tanto tiempo que tal vez sea incómodo para ella, tal vez no tenga esos sentimientos hacia mi, tal vez solo me quiera como nak...

- ¡Yo no crié ningún mocoso cobarde!- interrumpió molesto- irás y le confesaras tus sentimientos. Si eres correspondido, bien. Si no, también, ya que no te preguntarás constantemente: "¿Qué hubiese pasado si se le hubiera dicho que la amaba?" Mientras la ves al lado de otro hombre- Eso reflejó total angustia en su rostro. ¿Otro hombre podría estar al lado de su pelirroja? Simplemente no podía imaginarlo, dolería demasiado que ella pudiera dedicar mimos y caricias a otra persona que no fuera él. ¡Definitivamente no podría rendirse antes de luchar! Cambió su expresión a decisión. La buscaría.

- Gracias- susurró con una sonrisa mirando a los ojos de su padre- Se lo diré- culminó provocando una pequeña sonrisa en el rostro del viejo cheff.

Esa misma tarde Sanji Vinsmoke, el cocinero del rey de los piratas partió del restaurante marítimo, Baratie, rumbo a la Villa Cocoyashi, dónde residía su amada, no sin antes escuchar una frase de parte de su padre: "No olvides invitarnos a la boda".

Continuará...

Muchas gracias por leer esta historia, es la primera que escribo inspirada en esta bella pareja. Sin más, espero que les haya gustado y si tienen alguna recomendación espero que puedan dejarla en los comentarios.

Edición 07/11/2022

Una oportunidad (Sanji x Nami)Histórias para pegar e não largar. Descubra agora