Quien quisiera poder regresar aquellos tiempos donde no importaba lo que pasaría en el futuro y lo único que valía más era matar el tiempo jugando.
Creces y quizas te das cuenta que vivimos en un mundo donde un desamor duele más que una raspadura en las rodillas y la depresión se cura más lento que un resfriado tratándolo con un buen té caliente de mamá.
Donde trabajar para sobresalir cansa más que correr jugando a las escondidillas, donde sonreír te cuesta tanto y llorar se vuelve monotonía.
Donde para algunos despertar cansa, dormir aburre, donde los cuentos de hadas y príncipes azules no existen y cualquiera te lastima.
Quién no quisiera regresar a esa inocencia que podría parecer eterna...
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Pensamientos de Media Noche
RandomLa Luna dió un brillo majestuoso cuando notó que con tu presencia, mi corazón de la soledad se apartó...
