Parte 1 El Pacto

6.8K 266 20
                                        

**Disclaimer: Los Juegos del Hambre y sus personajes no me pertenecen, pero sí este fanfic basado en el segundo y tercer libro. Sin ánimo de lucro. ¡Espero que os guste!

**Introducción**

Katniss está gritando, son unos gritos tan fuertes y desgarradores que parece como si le estuvieran arrancando la vida misma. Peeta se levanta de golpe, atraído por los gritos. Sigue medio dormido así que choca por el pasillo mientras se hace paso a trompicones hasta la habitación de ella.

- ¿Estás bien? –pregunta abriendo la puerta de un trompazo, eso hace despertar a Katniss.

- Ha sido una pesadilla –dice tratando de recuperar la calma. Respira con dificultad.

- Ah vale... –Peeta también está tratando de recuperar la calma. El pulso se le había acelerado pensando que le había pasado algo malo.

- Siento haberte despertado –dice Katniss pasándose una mano por el pelo, tratando de recuperarse.

- No pasa nada, yo también las tengo –Peeta le hecha un último vistazo a Katniss, cerciorándose de que está bien antes de dirigirse de nuevo a la puerta.

- Peeta –le llama.

- ¿Sí? –se gira.

- ¿Te quedas conmigo? –Peeta no lo duda. Cruza la habitación y se tumba al lado de ella. Katniss rápidamente se aferra a su cuerpo y él la envuelve en sus brazos, feliz de poder ayudarla y de poder disfrutar de un rato junto a ella.

- Siempre –y la abraza un poco más fuerte porque no quiere que tenga pesadillas, no quiere que sufra y no quiere que siga temblando.

**Katniss POV**

No debería permitir esto porque sé que estoy siendo injusta, pero no puedo evitarlo. Cada día estoy aterrada por tener que enfrontarme a un nuevo distrito con nuevos tributos muertos y nuevos rostros de gente que está sufriendo y que me odia y que me culpa de sus problemas. Durante el día se hace más o menos soportable porque estoy rodeada de gente: Haymitch es un gran apoyo e incluso aprecio las estupideces de Effie porque logran distraerme. Pero cuando cae la noche y me quedo sola, es cuando mi cerebro empieza a pensar y me doy cuenta de lo asustada que he estado durante el día y me entra el pánico. Por eso necesito a Peeta conmigo. Si él no estuviera aquí me volvería completamente loca. Sé que no está bien, porque estamos fingiendo un amor que no sentimos (bueno, que yo no siento), y él seguramente se tome estas situaciones de otra manera y no quiero confundirle... pero es que lo necesito, no quiero pasar las noches sola y tampoco quiero que él las pase solo.

Quizás no le quiero como él me quiere a mí pero no le deseo ningún mal. Quiero pensar que estas noches juntos también le ayudan un poco porque así tiene compañía pero... sigo sin tener claro que esto sea lo correcto. Aunque la verdad es que nada de esto me importa cuando él está conmigo, en esos momentos solo me importan sus brazos y la calma que me proporcionan. No quiero tener que renunciar a él, no sería capaz de sobrellevar mis pesadillas sino. Así que por las noches cedo a mi miedo y a sus brazos, pero por la mañana viene el arrepentimiento.

- Buenos días –dice Peeta frotándose los ojos.

- Buenos días –digo levantándome y me odio porque mi cuerpo eche de menos prácticamente de forma inmediata el calor del cuerpo de su cuerpo, pero me obligo a levantarme y a ponerme la bata encima del pijama.

Hoy empieza un nuevo día de romance fingido delante de todo Panem con alguien que no tiene que fingir que me quiere. Solo finjo yo, mientras que luego por las noches lo utilizo para mi propio beneficio. Soy una egoísta. No, mucho peor. Soy rastrera, miserable y un ser repugnante. Alejo a Peeta de mi vida privada y mantengo la distancia cuando estamos en el tren, pero luego delante de las cámaras le beso y, por las noches, le hago venir a mi cama. Claro que no hacemos nada, solo nos hacemos compañía, pero no está bien lo mires por donde lo mires. Pero es que cuando viene la noche y soy presa del pánico... Me encierro en el baño y oigo cómo Peeta sale de la habitación. Soy tan miserable...

El Pacto (Juegos del Hambre)Where stories live. Discover now