Día de pensamientos.
Día de añoranzas.
Día de lágrimas.
Día de deprimirme.
Día de estar en tus brazos.
Día de querer tomarme un café junto a ti.
Día de dedicarte y escuchar nuestras canciones.
Día de estar junto a ti y ver una película acurrucada en tu pecho.
Día de recordar cada gesto, cada poema, cada vídeo, cada imagen, cada trova, para tenerte más presente y más cerca que nunca.
Día de entender tus silencios, tus momentos, tus instantes, esos que me colocan el alma en un hilo y es que en ocasiones esos silencios traen alegrías o pueden traer tormentas que debo enfrentar con entereza, porque debo ser fuerte por los dos.
Día de reflexionar si estamos haciendo lo correcto, si esto nos llevará a algún lugar, yo solo espero que sí, y de ser así, me lleve hasta tus brazos que es donde deseo estar, estos domingos, tan domingos y que solo me hacen recordar que nos separan miles quizás millones de kilómetros.
Día de escribir y de dejar brotar todos estos versos, porque de no hacerlo me volvería completamente loca, pensando que decisión traerá el silencio de este domingo, lo cierto es que todos los domingos traen novedad.
