Prologo

49 2 1
                                        

Tenía 7 años cuando me di cuenta que no era igual que los demás niños de mi edad, siempre supe que no era igual a ellos pero ese día entendí que yo podía hacer cosas que ellos no.

    Mi tía Ana Jane me había llevado ese día al parque después de que le llorara como un cachorrito para que me llevara.

     -solo diez minutos Mery, tengo trabajo en la pastelería- dijo ella, bueno a esa edad diez minutos parecía mucho tiempo así que asentí y salí corriendo hasta los toboganes.

      No tenía mucho rato de estar jugando cuando noté que un niño se escondía debajo del tobogán, me acerqué a él con una gran sonrisa y él sonrió tímidamente.

     -que grandes anteojos tienes- fue lo que dije no recuerdo a ver visto a un niño con lentes.

     -Mamá dice que los tengo que usar para ver mejor- eso me puso un poco triste.

    -yo no tengo mamá- le dije, el se sonrojó

    -si quieres te puedo prestar a mi mamá, ella hace unas ricas galletas, pero los sábados no porque va a mis partidos de fútbol- eso sí que sonaba muy bien así que me reí un poco

      -Gracias, y qué haces aquí escondido?- el se puso nervioso y comenzó a rascarse su cabeza

      -hay unos niños que me molestan- dijo

      -Bueno yo te defenderé si alguno viene a molestarte! Ahora eres como mi hermano porque me vas a prestar a tu mamá- eso le saco una gran sonrisa.

       Estábamos jugando a las escondidas y yo lo estaba buscando por el parque pero no le veía por ningun lado, y ahora? Donde se habrá escondido este cara de monda? Una vocecita en mi cabeza me dijo que fuera atrás de un castillo de donde salían niños. Pero para mi sorpresa cuando llegue unos niños lo tenían tirado en el piso y le estaban pateando, la rabia no cabía en mi cuerpo tan chiquito, de seguro y hasta estaba roja como un tomate.

      -déjenlo en paz!- estos voltearon pero al verme se empezaron a reír de mi, el que parecía ser el más grande de todos tomo los lentes del niño y los piso tan fuerte q estos se quebraron

      -o sino que vas a hacer pejelagarta?- me dijo el idiota así que hice caso a lo que decía mi voz interior y repetí en voz alta
  
     -pejelagarta? Jaja no sabes con quien te has metido! Por haberle echo esto a mi amigo y quebrarle sus anteojos quedarás visco y sin remedio en tus ojos- y dicho esto al niño se le puso un ojo visco, los demás niños salieron gritando y este se fue llorando.

     -estás bien?- le pregunté al niño q estaba aún en el suelo -mi nombre es Mery y ahora somos amigos!- le dije tendiéndole una mano y ayudándolo a levantarse

      -eso fue ASOMBROSOOOO- dijo muy entumusiasmado -mi nombre es Fabian-.

Noches de magia ✨Stories to obsess over. Discover now