- You are the only exception... - cante mientras sacaba de mis casilleros los libros para mi siguiente materia.
- Paramore - dijo cerrando mi casillero.
- Exacto... - sonreí al mirarlo - Vamos aprendiendo - comencé a caminar por los pasillos -
- Me siguió - ¿Que puedo decir? - se encogió de hombros - Mi mejor amiga me vuelve loco con esas bandas...
- Levante las dos manos en señal de defensa - Oye... admite que son los mejores en la música... I'm just saying... - dije y seguí mi camino.
- No hables ingles... sabes que no soy bueno en esa materia...
- Oh, I'm sorry.... - reí -
- ¡Eres de lo peor! - dijo despeinando mi cabello.
- ¡No hagas eso! - me queje pegándole en el hombro.
- ¡Auch! - dijo Diego . Yo reí -
- Adivino.... Tu pequeña amada no vino a la escuela...
- Estas en lo cierto... ¿y porque lo dices?
- Porque desde que sales con ella yo no éxito... apenas no cruzamos en la cafetería...
- Oye...
- No importa - lo interrumpí - No te preocupes, yo ya me acostumbre... tengo que acostumbrarme ya que su relación va en serio...
- Odio que hagas esto Martina ... - dijo un tanto molesto.
- ¿Hacer qué? - dije a la defensiva.
- Quieres hacerme quedar como un malo mejor amigo... -
Iba hablar cuando sonó el timbre.
- Sabes que amo conversar contigo, pero tengo que irme...
- Odio que te comportes como una nena caprichosa, Martina - dijo Diego .
- Oh, lo siento por no tener mi mejor día... lo siento por molestar a Don perfecto, que tiene una vida perfecta y quien siempre está de buen humor.
- ¡Suéltalo! - dijo Diego . Fruncí el ceño, confundida - Me estas ocultando algo...
- No te estoy ocultando nada Diego ... no empieces... ahora ve a tu clase, y yo iré a la mía... - él se quedó mirándome. Le hice señas con las manos en señal que se vaya, y así fue.
(...)
- Yo no soy el estúpido de tu amigo.... ¿Qué fue lo que paso? - dijo Jorge .
Toda esta serie de preguntas empezó cuando termine de hablar con Diego.
No me presente a la clase, con la excusa que me sentía mal. Que realmente era cierta, aunque no me dolía nada... era extraño.
Había caminado hacia el patio de la escuela. Aburrido.
Cuando pude distinguir una silueta a unos metros míos. Camine hacia ella, donde pude ver que estaba apoyada en un árbol. Era Jorge .
Y ahí nos había llevado a todo.
Estábamos sentados debajo del árbol, comiendo unos caramelos que el tenia.
- ¿Por qué no fuiste a clases?
- Me encogí de hombros, mientras metía un caramelo dentro de mi boca - Me sentía mal.
- Yo no soy el estúpido de tu amigo.... ¿Qué fue lo que paso? - pregunto Jorge.
- ¿Escuchaste la conversación? - dije asombrada.
- Dime quien no... se escuchaban los gritos desde aquí... - rio y se metió un caramelo dentro de la boca. Suspire y baje la mirada - Ya... Dime que paso...
- Son... son temas personales...
- ¿Te da miedo contarlos?
- Miedo no... vergüenza si... - admití -
- ¿Vergüenza? - pregunto asombrado. Yo asentí - Entonces... ¿no me contaras?
- Negué - Nop... supongo que si después del viernes nos seguimos hablando, y nos volvemos amigos, tal vez te cuente - sonreí y metí un caramelo en mi boca.
- Eres difícil...
- Oye, yo nunca te pregunte sobre tus 'problemas familiares' -
- Y aunque me preguntes, no te los iba a decir... - dijo sonriendo. De un rápido movimiento, se acostó en el pasto, paso un brazo detrás de su nuca, y miro al cielo.
- Negué lentamente, mientras sonreía. E hice lo mismo que el - Eres increíble... y no del buen sentido -
- Gracias... trato de ser una buena persona cada día...
- Eres un idiota... - reí y moví mi cabeza para mirarlo - Es increíble cómo has cambiado desde el primer día que llegaste a la escuela...- el volteo para mirarme. Quedando solo a centímetros de mi rostro - Digo, antes te comportabas más frio y malo, ahora te estas poniendo más... ¿bueno?
- Rio y volvió a mirar hacia el cielo - Tu también cambiaste... no eres la chica engreída que pensé que eras...
- Supongo que primero hay que conocer a la persona antes de juzgarla... -
- Me miro - Tomo tu palabra... primero hay que conocer a la persona antes de juzgarla...
- No hagas eso - negué lentamente mientras sonreía tontamente - No utilices mis palabras... solo quedan bien conmigo... - el sonrió.
- Tu ahora estas usando una de las mías...
- Creo que estamos a mano... - susurre un poco nerviosa, ya que él estaba muy cerca de mis labios - Tu usaste mis palabras, y yo las tuyas... - sonreí de costado.
Jorge bajo su cabeza riendo un poco, y luego la volvió a donde estaba antes para mirarme. Su sonrisa aún seguía ahí. Sonriéndome a mí, se comportaba extraño, últimamente estaba extraño.
Sin darme cuenta fue acercándose a mí poco a poco. Si sus intenciones eran besarme, lo estaba logrando, porque esta vez, poco a poco comencé acercarme yo a él.
