« Capítulo 15 »

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*Dani*

Se notoba que mi hermano estaba mal. Él no se merecía esto. Lucía se estaba pasando ya. Llevaba 3 días llorando. Fui a casa de Elena, dispuesto ha consolarla para que esto no se le hiciera tan difícil. Llamé al timbre pero por mi mala suerte me abrió Marta. Ni la miré. Pasé directamente, e iba a subir las escaleras cuando Marta me agarró del brazo e hizo que me diera la vuelta.

- ¿Qué quieres? - dije frío.

- Hablar

- Wow, no soy tan imbécil. Hasta ahí llego.

- Por favor no me hables así. Déjame explicartelo.

- ¿El qué tienes que explicarme? ¿Qué te has olvidado de mí como de la mierda? ¿Qué prefieres al rubio ese de bote antes que a mí? No hace falta que me expliques eso, si yo ya lo sabía cuando me lo contó aquél mierda. No me digas nada, ¿sí? No hace falta que me digas nada porque ya no te quiero. No me importas. Por mí, como si te quedas en Irlanda a vivir, te casas y tienes siete hijos con el cara de porcelana de su padre. Asique, déjame en paz. - escupí aquellas palabras. Me hicieron a mí más daño de lo que me imaginaba. ¿Pero que voy ha hacer? ¿Hacer como que no ha pasado nada? Definitivamente no.

- Dani, eso que me has dicho me ha hecho daño. Me ha hecho daño, porque sigo enamorada de tí. Aún no te he olvidado, aunque creía que sí, pero me equivocaba. Aunque ya me he dado cuenta de lo que te importo yo. A Jason no le quiero, creía que sí, pero le quiero como amiga, me he dado cuenta. Bueno, que más da. Si no te importo y tú no me quieres. - dijo con lágrimas en los ojos.

- ¿Asique no me quieres? ¿He sido el juguetito para olvidarte de tu ex? - escuché la voz de Jason.

- No lo hice con esa intención. No con la intención de que seas un juguete. Yo te quiero pero solo como amigos. No sé si me entenderás, pero es lo que siento. Yo - hizo una pausa para respirar - Yo quiero a Dani.

- Lo que tú digas. cojo mis maletas y me vuelvo para Irlanda. - Marta le agarró de la muñeca.

- Jason, no me odies, por favor.

- Es imposible no odiarte si solo he sido un juguete. - se soltó del agarre de Marta. - Encantado de conocerte, eh. - dijo irónico dirijiendose a mí.

- Lo mismo digo rubio de bote cara de porcelana. - dije sonriendo satisfecho. Miré al suelo y al cabo de 5 minutos bajó de mala leche con la maleta.

- Adiós, no me vuelvas ha hablar, ¿sí?

- Jason por favor, no seas así. No lo hice con mal aintención. - se disculpó Marta. Jason no hizo caso de lo que dijo Marta y salió de la casa. Marta se tiró al sofá y se puso a llorar. No sabía que hacer. Si ir a consolarla y hablar con ella o mantener mi orgullo y pasar de ella. El orgullo no lo era todo. Prefiero perder el orgullo que a la chica que me gusta. Asique fui a abrazarla. La levanté la cara de la barbilla, ya que estaba con la cabeza agachada. Nuestros ojos conectaron otra vez, como miles de veces más.

- La he cagado por todas partes, Dani. Contigo, con Jason. Yo, yo no le quería. Solo como un amigo, y hoy me he dado cuenta. Iba a dejarlo con él pero estaba muy enfadado y la pagaría conmigo.

- ¿Alguna vez te ha pegado? - suspiró. Me estremecí al imaginarme a ese malnacido pegando a Marta. - Te lo voy a repetir una vez más, ¿alguna vez ese malnacido te a tocado un solo pelo?

- Tú no lo entiendes. Además, a tí no te importo y ni me quieres, que más te dará lo que me haya hecho.

- Marta, estaba enfadado y dije eso en caliente, pero yo no te quiero, yo te amo, ¿sí? Y no como una amiga. Te amo como la primera vez que te lo dije. - al decir eso hizo que se sonrojara. - Ahora me vas a decir que te hizo.

El tiempo pasa.¡Lee esta historia GRATIS!