Prologo

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°EQUIVOCO°

—Amor... Di-dime que n-no es verdad— su tartamudeo era evidente y luchaba contra todas esas lágrimas que quería soltar.

Katsuki lo miraba, tenía que agachar su cabeza, el pecoso lo abrazaba de las piernas.
Era ante sus ojos, la ecena más lastimero del mundo.
El chico no dejaba de llorar y suplicar una explicación. O ya ni eso. Con que el rubio dijiera que era un "mal entendido " era más que suficiente para que el menor hasta le besara los pies. De eso estaba seguro el rubio.

Pero ¿para que mentir? Todo iba como el quería.

—Jaja — rio fuerte y sonrió amplio — ¿que no estas viendo? Idiota. Yo ya tengo dueño pedazo de imbecil— señaló su cuello. Donde ahora había un poco de sangre con una gran marca roja. Una recién hecha.

Algo se rompió dentro de Izuku.

De una patada alejo al menor de sus pies, que miraba el cuello del rubio con ojos tan grandes como platos.

Debía de ser una mala broma, una cruel. O una pesadilla. Si, eso debía de ser.
Pero un golpe lo sacó de su trance.
El rubio le había dado tremenda cachetada.

—¡Largo de aqui! — grito — ya no deberías de estar aquí, menos cuando aun no hemos acabado — dijo con malicia.

El pecoso tambaleante se puso de pie.
Quería pensar que era una broma, una maldita broma.
—Kacchan...— dijo en susurro — vamos, esto no es divertido — dio un paso adelante, mientras que el rubio retrocedió dos.

—Largate o le hablare a ¡MI ALFA!— dijo enojado, la situación le estaba cabreado demasiado. ¿Que le costaba entender que debía de irse?

Las palabras del ojirubi hicieron eco en su cabeza

MI ALFA MI ALFA MI ALFA...

Tenía razón. El no era su alfa.
Con paso pesado salió de la habitación.
Habitación donde se supone el también dormía. Se hecho a correr en cuanto cerro la puerta. Corrio con todas sus fuerzas, se alejo tanto como pudo, tanto como su corazón roto se lo permitirá.

—ah~ maldito nerd— suspiro.
Bakugou ahora se sento a la orilla de la cama para tranquilizar su corazón.
Lo había hecho, había logrado alejar al pecoso.
¿Pero a que costó?

Habia roto tres corazones ese día.
El del Deku, el de Su alfa...
Y el suyo.

Paso su mano sobre su cabellera rubia y se dejó caer en la cama.
Sintió con su espalda algo pegajoso. Fue cuando se dio cuenta que seguía semi desnudo.
Le empezó a doler el cuello. Su reciente marca ardía. Era una joda haber sido marcado. Pero siente su celo se ha apasiguado, pero le dolia su entrada y las caderas. No esperaba menos. Después de todo, SU ALFA también había entrado en celo y si que fue rudo.

SU ALFA... Que difícil era aceptar eso. —Maldita sea— dijo para luego empezar a sollozar abrazándose a sí mismo —¡MALDITA SEA! — grito mientas se auntoconsolaba.

Como odiaba ser un Omega...

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