Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Keiko Nagita y Yumiko Igarashi.
Esta minific solo es para puro entretenimiento, no con fines de Lucro.
La historia es ficción, contiene reseñas del libro CCFS, y participo para celebrar el cumpleaños...
El sonido del Jazz de músicos callejeros tocaba sobre la calle el tema "AIN'T SHE SWEET?" (¿No es ella dulce? Interpretado Gene Austin, 1920).Las personas, algunas de humor se detenían a escucharlos, otros solo pasaban y les arrojaban las monedas a un cuenco. Los pasos de la gente, tacones de las damas, desfile de divertidos sombreros cloche de varios colores muy a la moda de los 20s, pasos apresurados que retumbaban en los adoquines de las calles, señores leyendo el periódico sentados en los distintos cafés de la zona . Los niños reían, jugando a la pelota, risas y llantos, ya que uno que otro caía de bruces, las institutrices detrás de los pequeños. Los vendedores vociferaban ofreciendo sus productos, la economía estaba tratando de volverse a estabilizar a raíz de la pasada Guerra. La campana del tranvía comenzó a sonar, se detuvo el sonido abruptamente el chofer se levantó de su asiento y se volvió a las personas que estaban sentados, manifestándoles que el transporte estaba sufriendo una avería muy seria, la gente se levantó y comenzaron a descender. Los autos la mayor parte Ford A hacían sonar sus cláxones y gritarle uno que otro improperio----¡¡mueve ese cacharro, maldita sea!!--- una que otra carreta lo desviaba con facilidad, ahora los que usaban auto en esos momentos deseaban tener una fusta y un caballo para llegar rápido a sus destinos. El chofer del tranvía trataba de explicar muy amablemente solo esperaría la grúa (modelo 400 -RW Holmes-4 ton-Wrecker). Se acercó el policía de tránsito a poner orden, algo molesto ya que en esos momentos se encontraba comiéndose una dona, y no pudo disfrutarla a gusto tuvo que engullírsela aprisa, puso su atención a el escándalo, caminaba todo patoso, se sacudió los restos de dona del uniforme negro e hizo sonar su silbato, comenzó a extender sus brazos y sin ánimos de cruzar palabras con la gente que se encontraba exasperada por el tranvía atravesado en la avenida, se limitó a mirar y movió la cabeza para ambos lados, se peinó el bigote y siguió con su trabajo desviando a los demás autos, y una que otra carreta.
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Una joven iba corriendo a trompicones, su cabello rubio rizado largo, amarrado solo con una cinta de seda color palo de rosa, y su tocado de enfermera, algunos mechones traviesos con maldad le cubrían el pecoso rostro, su abrigo rojo inseparable que acompañaba con el uniforme blanco impoluto de enfermera y su maletín con sus instrumentos de trabajo. Ya estaba entrando la estación de otoño y comenzaba a correr esos aire gélidos, los Jóvenes caballeros se giraban al ver tremendo espectáculo, mientras le daban una calada al cigarro, la mayoría eran ex soldados que habían vuelto al paìs después de aquella gran guerra y consigo las huellas imborrables sobre sus cuerpos, ya hacia dos años que había sucedido; volvían heridos, alguno que otro desafortunado que sufrió amputación, otros usaban bastones o muletas, y otros las repercusiones psicológicas que les generó el estar en medio de las trincheras, aùn así los chicos no se privaban de exaltar y recrearse la vista con tan hermosa enfermera, un ángel blanco se decían al verla pasar, unos más atrevidos le dedicaba un piropo, unos con más educación le sonreían y levantaban el sombrero a modo de saludo. Ella trataba de esquivar a las personas, uno que otra señora mayor, daba pie al cotilleo---pero si es la hija adoptiva del gran magnate hombre de negocios---Decía una señora mayor y respondía la otra--- si escuche que sigue soltera, y que es una vergüenza para la familia, además que vive sola en un departamento!!---- la miraban y ponían sus ojos en blanco---¡¡fíjate donde corres, niña!!---Candy respondía--- ¡lo siento!---Que enfermera más atolondrada!---le replicaban las personas.