Y de nuevo, el repartidor de Domino's pizza era testigo de nuestra "inocente pelea"
—Me lo debes Wolfhard, ¡Paga la maldita pizza!
—¿Yo te lo debo a ti?–Pregunto sarcástico–¡No! Paga la tu, además, estoy seguro que yo la pague la última vez.
—Se un caballero, ¡Paga la pizza! Además, si la pagas. Puede que reconsidere perdonarte.–Informe.
—¿Encerio _____? ¿Chantaje? ¿Solo así me perdonarás?
—Prácticamente no es chantaje, es manipulación. Y si, solo así te perdonaré. Así que ve a la maldita puerta, con el maldito repartidor y dale tu maldito dinero.
Puso los ojos en blanco y fue directo a la puerta con el repartidor, llamado "Michael"
—¿Cuanto es?–Pregunto el.
—Son $29.20.
Finn le extendió un billete de 50, el chico le dio el cambio y luego se largo.
Salió literalmente corriendo, no lo culpo. Estuvimos más de media hora peleando por quien Demonios pararía la pizza.
Tomé la pizza de los brazos de Finn, saque una coca-cola del refrigerador. Y luego me serví en un vaso, después puse la pizza en un plato y me fui a mi habitación.
—¡Hey!–Habló Finn antes de que pudiera escapar de el–¿Sigues enojada mi querida aceituna?
—¡Te dije que dejes de llamarme así!
Camine rápido a mi habitación, tenía que seguir haciendo mi trabajo.
La universidad no era nada fácil.
Finn solo se la mantenía viendo televisión, o viendo sus estúpidas redes sociales..
Me senté en la silla de mi escritorio, puse la pizza a un lado. Y seguí tecleando en mi ordenador, parecía peor que una secretaria. Hasta que sentí que alguien llegó, obviamente el único chico y persona que vivía aquí. A parte de mi.
—¡Ya aceituna! No te enojes conmigo, sabes que tengo razón en esto–Llego y me abrazo por los hombros.
—Nunca, y es patético que aun creas que la tienes.
—¡Matthew no te convenía!.
—¿Tu hablando quien me conviene y quién no?–Lo mire irónica, Finn era peor que todos los imbéciles en el mundo.
—Pues por lo mismo. Se quien te conviene, y quien no.
—No eres mi papá Wolfhard.
—¡Pero si tu mejor amigo!–Dijo algo exaltado–Además, deja de llamarme "Wolfhard" sabes que me molesta que me llames por mi apellido.
—Lo siento Wolfhard, pero no tienes la razón en esto. Matt es muy dulce, y el por ser tu "amigo" no tiene que ser necesariamente igual a ti.
—Auch, me has herido mi linda aceituna.–Puse los ojos en blanco.
—¡Deja de llamarme aceituna!
—Bien...–Levantó los brazos en signo de "rendición"–Desde ahora te bautiso como; Peanut.
—¡Ya! Deja los apodos a un lado, y acepta que te equivocaste. Y que Matt es muy dulce.
—No, no lo haré.
—Golpearlo y llevarlo a la enfermería con dos costillas rotas, no es algún lindo gesto que hagas para que tu amiga no sea amante de un patán.
—¿Amante? ¿Eso es lo que eras? ¿La otra? ¡Eres más que eso _____!
