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La niña de ojos azules estaba en el columpio,usando su vestido y sombrero negros. No se movía en el juego, solo estaba viendo hacia el césped que comenzaría a secarse dentro de poco porque su madre ya no podía cuidarlo.

Sus raspones y golpes estaban cubiertos con vendajes blancos, incluso tenía una gasa estéril pegada a su cabeza para cubrir una costra, el resultado de la sanación de una herida que no era mortal, pero se podría infectar si no se le daban los cuidados indicados. 

El viento frío hizo que se columpiara un poco y llegó a la conclusión de que aquel juego infantil comenzaría a chirriar porqué su padre ya no podría aceitarlo cada mes.

Entonces sintió que el otro columpio era ocupado. Llevó la mirada azulada hacia su lado izquierdo y encontró a su hermano mellizo, observándola. Logan odiaba usar traje porque le molestaba la tela pesada, pero ese día lo tenía puesto, consciente de que era una ocasión "especial".

Solo se miraban sin saber que decir; así era desde hacía varios días, desde el accidente.

Se encontraban en lo que los demás llamaban una "familia de acogida", la cual era muy linda en realidad, tanto que se encargaron de llevar a los mellizos de regreso a Chicago para poder enterrar a sus padres; claro que el dinero había salido de las cuentas de los difuntos, pero era un lindo gesto hacia dos niños traumatizados.

Y vaya que habían quedado traumados.

Logan jugaba con los autos de juguete de la casa y los chocaba, los destrozaba y lo tiraba al suelo llorando.

Por otro lado, los gritos de Skylar en la noche se escuchaban por toda la casa. A la tercera noche de escuchar a la pobre niña ya nadie corría a socorrerla, incluso su mellizo Logan solo era capaz de cubrirse los oídos y llorar por la culpa de no saber cómo ayudar a su hermana.

La brisa hizo que los dos niños se balancearan en los columpios.

—¿Qué hacías? —Logan fue el primero en hablar.

—Pensaba en quien va a arreglar las flores de mamá. —La voz no le tembló, pues ya se había cansado de llorar en el día porque lo hacía sin parar en la noche.

Y el silencio reinó nuevamente entre esos dos niños. Logan veía el cielo y Skylar la tierra.

El funeral fue lindo. Enterraron juntos a sus padres, en las tumbas dejaron flores y una inscripción "Juntos hasta el infinito y más allá si se puede", su frase. Muchos amigos fueron, pero ninguno estaba lo suficientemente interesado en saber qué sería de Logan y Skylar.

Los días pasados estuvieron en la casa de acogida hasta que finalmente la madre de acogida los llevó a la casa donde habían crecido; tan costosa era que tenía un enorme jardín trasero. Cualquiera creería que los niños correrían a su habitación, pero no lo hicieron.

Logan corrió hacia el sótano y Skylar corrió al columpio esperando que su padre mágicamente apareciera y la empujara como siempre. No lo hizo, porque estaba muerto y ella había visto el cadáver después del choque.

—¿Crees que nos estén viendo? —Habló Skylar, observando a su alrededor, como si en algún momento sus padres fueran a correr hacia ellos diciéndoles que era una broma.

—No lo sé, Marie. —Ese nombre, lo odió. Sus padres lo usaban para regañarla y no quería tener malos recuerdos; solo quería recordar las galletas que hacía con su madre y como ella y su hermano se las robaban, no los castigaban por traviesos, el dolor de estómago era suficiente castigo. Quería recordar el perfume de su mamá y como la llenaba de lápiz labial cada mañana para que así su papá tuviera que limpiarla irritado.

Lady Silence {Elijah Mikaelson}Stories to obsess over. Discover now