Mario hermoso está cansado de que las mujeres lo utilicen. En su vida hace mucho tiempo que no hay sitio para el amor. Después de un matrimonio fallido, juró que jamás volvería a casarse y mucho menos entregarle su corazón a nadie. Aunque a la única...
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Para Mario, la castaña estaba totalmente prohibida.
Por quién era, por su familia y, sobre todo, por su edad.
Si tuviera la misma que él, estaba totalmente seguro de que ella llevaría mucho tiempo en su cama. Pero, para su desgracia, los separaban once años, y eso era un gran obstáculo para Mario. Aunque no pudiera evitar pensar en ella a cada instante, sobre todo cuando la tenía cerca y le sonreía de esa manera tan especial que tenía reservada para él.
Mario se debatía entre el deseo y la lujuria, el anhelo y la locura cada vez que la veía, aunque fuera solo un segundo. Y, por más que se repetía que lo que pensaba y deseaba estaba mal, solo quería probar el sabor de sus labios, aunque fuera una sola vez.
María sabía que él solo la veía como una jovencita a la que contarle sus secretos y con la que le gustaba compartir sus confidencias. Ella quería gritarle que dejó de ser esa niña con coletas para convertirse en una mujer que lo deseaba con cada fibra de su ser.
Ella tendrá que convencerlo de que el amor no tiene edad.
Él tendrá que demostrarle que ella es la única por la que siente algo.
Que se preparen para amar, sufrir, llorar, reír y, sobre todo... para enamorarse.
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Madrid
Verano
María Asensio estaba sentada en una de las hamacas del jardín de su casa. Hoy era el cumpleaños de su madre y toda la familia la estaba acompañando en ese día. Sus tíos, primos y los amigos más allegados de sus padres estaban allí para compartir ese momento con la homenajeada.
Pensó en su cumpleaños, que ya estaba a la vuelta de la esquina. En un mes cumpliría dieciséis años, aunque todos siempre le decían que parecía mayor, que era muy madura para su edad. Y, siendo sincera consigo misma, sentía que tenían razón. Su corazón también lo sabía. Desde hacía algunos meses, algo nuevo había comenzado a crecer dentro de ella. Empezó a sentir cosas por un chico, aunque al principio trató de ignorarlo. Pensó que tal vez era solo porque se conocían desde toda la vida y porque él era mayor, alguien que siempre la había impresionado. Pero ahora que lo tenía justo frente a ella, al mirarlo a los ojos, se dio cuenta de la verdad. No era solo costumbre ni admiración. Le gustaba, y le gustaba de verdad.