⚠️ NINGÚN PROCEDIMIENTO MÉDICO EN ESTA TRILOGÍA ES REAL TAL CUAL SE RELATA. NO BASARSE EN ESTOS BAJO NINGUNA CIRCUNSTANCIA EN CASO DE ALGÚN ACCIDENTE. ⚠️
⚠️ NO UTILIZAR LAS DROGAS MENCIONADAS SIN PRESCRIPCIÓN MÉDICA. ⚠️
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Anne siempre fue considerada una alumna prodigio por sus profesores, cosa que llamaba la atención, sobre todo por el trasfondo que cargaba. Sus padres biológicos la habían dado en adopción junto a su hermano menor cuando ella era muy pequeña, incapaces de ofrecerles las condiciones económicas necesarias para criarlos.
Fueron sus padres adoptivos quienes los recibieron, les dieron estabilidad y los ayudaron a recuperar todo el tiempo perdido en su educación. Anne aprendió rápido. Demasiado rápido. Como si supiera que no podía darse el lujo de quedarse atrás.
En la universidad conoció a Finn y Amy. Se volvieron inseparables. Después de graduarse, los tres se mudaron a una casa pequeña en Seattle, convencidos de que el futuro por fin estaba empezando a jugar a su favor. Y durante un tiempo, así fue. Hasta que, hace poco, el hermano menor de Anne falleció.
Desde entonces, decidió enfocarse por completo en su carrera profesional. El año anterior había ingresado al programa de internado del Seattle Press Hospital, convencida de que ese sería su verdadero punto de partida, pero no lo fue. En su primer día, su residente la acusó de "mala conducta", solo para sacársela de encima, por lo que terminó siendo despedida sin mucha justificación.
Pero eso ya no importaba. Porque hoy, la vida profesional de Anne y la de sus amigos, volvía a empezar. Hoy, los tres comenzaban su primer año de internado en el prestigioso Hospital Seattle Grace. Y ninguno de ellos tenía idea de lo que ese lugar estaba a punto de darles... ni de todo lo que también les estaba por arrebatar.
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En mi casa 🏡:
— ¡Arriba! — Me gritó Amy para levantarme. — Vamos a llegar tarde en nuestro primer día. Te juro, Anne, que si me despiden porque te quedaste dormida, te voy a ma...
La interrumpí para callarla. — Shhh, hablá más bajo.
— ¿Hablar más bajo? ¡ANNE! ¿TOMASTE?
— Capaz sí, o capaz no. ¿Quién sabe? — Me reí por lo bajo. ¡Obvio que había tomado, estaba nerviosa.
Amy revoleó los ojos. —Dios, dame fuerza, ¡porque te juro que la mato! — Exclamó. — Tenemos que ir al trabajo, y para eso te tenés que duchar. — Habló más calmada.
En ese momento, apareció Finn por el pasillo y corriendo frenéticamente hacia el baño y cerró la puerta con un portazo. — ¡Perdón, me adelanté!
Recién ahí, las palabras de Amy llegaron a mi cerebro — Esperá, ¿Dijiste primer día de trabajo? — Pregunté.
— Sí... — Respondió Amy.
—No, yo ya tuve uno, el año pasado, y la estúpida de mi residente me despidió por resentida, dejando una mancha en mi expediente, no pienso hacerlo de nuevo... no quiero ir, me niego. — Desvarié.
Mientras yo deliraba en modo resaca, Finn encontró la forma de romper un caño del baño y el pasillo empezó a parecer básicamente el Titanic.
— ¡Finn! ¡¿Y eso?! — Gritó Amy, asustada por el fuerte ruido.
— No sé — Contesté— Pero seguro que le puso fin. — Bromeé.
Amy no se rió. Dale, era bueno.
Amy salió corriendo a ayudarlo y yo... fui a la cocina a buscar el vodka que había sobrado de anoche.
— ¡Anne! — Dijo Amy apareciendo por el marco de la puerta de la cocina y arrancándome la botella de las manos.
— Mandona precaria... — Le dije, viéndola desaparecer con dirección al baño para arreglar de alguna forma el caño roto.
Finn, todavía mojado y con la toalla, entró al living y me vió. — ¡No! ¿Tomaste? — Me preguntó.
— ¿En serio? — Le respondí con sarcasmo.
Él se rió. Después, nos cambiamos y fuimos hacia el hospital. Ya llegábamos tarde.
En el Seattle Grace 🏥:
Los tres entramos corriendo. Fue ahí cuando Meredith Grey nos vio entrar.
— Eh, eh, eh... — Nos paró. — ¿Ustedes son nuevos internos? — Asentimos. — Llegaron tarde. A su primer día
— Sí, doctora... —Empezó Amy, mientras miraba el gafete de la Dra. para saber su nombre. — Dra. Meredith Grey... es que..
— No les pregunté. — La Dra. la interrumpió. — Y no importa cuál sea la razón, no es excusa, si estuviéramos en una situación crítica con un paciente y los hubiéramos mandado a llamar, y ustedes se dieran el lujo de llegar... — Miró su reloj. — ¡30 minutos tarde! El paciente probablemente ya estaría muerto. ¿Están seguros de que quieren empezar así su primer año como internos?
De la nada apareció Lexie Grey, y la interrumpió. — Dra. Grey, todos llegamos tarde alguna vez, ¿no? — Dijo, mirándonos con una sonrisa.
Meredith la fulminó con la mirada, suspiró, y continuó. — Sus nombres. Ya.
— Anne, Anne Davis.
— Finn Brown.
— Amy Miller.
Meredith miró su planilla. — Brown estas en el servicio del Dr. Sheperd, neurología. Miller, con la Dra. Yang, cardiología, y Davis... con Karev, pediatría.
—Sí, doctora Grey —respondimos los tres.
— Vayan a vestirse y vayan con los doctores que les fueron asignados. ¡Ya!
Los tres salimos disparados a, vestuario, donde encontramos casilleros con nuestros nombres y uniformes.
— Por dios, que mujer desagradable... — Dijo Finn, hablando de la Dra. Grey, mientras se vestía.
— Totalmente. — Exclamó Amy, también vistiéndose. — E injusta. — Agregó.
Anne estaba poniéndose el uniforme, demasiado nerviosa como para meterse a la conversación.
Cuando ya estaban listos, salieron disparados a buscar a su respectivo doctor.
Anne rápidamente encontró al Doctor Karev.
— Tarde. — Afirmó él cuando la vió llegar e integrarse en el grupo de sus internos. — Por hoy lo voy a permitir, solo porque llegaste justo a tiempo para las cinco reglas.
— Sí... perdón... — Dijo Anne por lo bajo.
Todo el grupo comenzó a moverse, siguiendo a Alex por el hospital. — 1. No adular, ser eficientes, responder llamadas rápido. — Empezó él. — 2. El primer turno es de 48 horas, el que está empezando en este momento, hagan análisis y trabajen sin quejarse. — Anne anotaba. — 3. No me despierten a menos que el paciente esté muriendo. 4. Si el paciente no muere, no solo mataron a alguien, sino que me despertaron en vano. — Dió la vuelta y los miró, mientras entraban a urgencias. — 5. Si yo me muevo, se mueven.
Apenas termino de decir sus reglas, y la Dra. Robinson gritó. — ¡Alex! —llamó Arizona— Trauma en camino, te necesito.
La ambulancia llegó. —Isabella Williams, 16, fue atropellada por un conductor borracho. Fractura expuesta en pierna izquierda. — Informó el paramédico mientras bajaba a la menor en camilla.
— ¡Llamen a ortopedia! —Ordenó Alex entrando a urgencias.
— ¡Adminístrenle analgésico! —dijo Arizona.
De pronto, Isabella entró en taquicardia y después en paro.
— ¡Carro rojo! —gritó Arizona.
Alex y Arizona trabajaron a toda velocidad. Isabella volvió.
En medio del caos, llegó Callie Torres, y nos miró. — ¿Es en serio? ¿Internos?
— Necesitamos un quirófano ya — Ordenó Callie, mirándome. — Tenemos que hacer una reducción abierta.
Salí corriendo hasta la estación de enfermeras. — Un quirófano de emergencia para una reducción abierta.
— El dos está libre — Respondió la enfermera.
Al volver, Meredith me interceptó.
—Davis, necesito ayuda con unos análisis.
— Pero... yo estaba... — Empecé.
— No me contradigas.
—Sí, doctora Grey... — Respondí frustrada.
Alex gritó desde el pasillo. — ¡Davis, rápido! ¡Tenemos que entrar a cirugía!
Meredith me miró. — ¿Qué esperás? Andá.
La miré confundida y seguí corriendo.
En el quirófano 2️⃣:
Callie, Arizona y Alex operaban a Isabella. Yo asistía, pasando instrumentos y gasas. En un momento, vi algo extraño en la radiografía.
— ¿Doctora Torres? — Dije — Me parece que hay una fractura secundaria, más arriba.
Callie chequeó y confirmó.— Buen ojo, Davis.
Trabajaron sobre eso. Por desgracia, la paciente volvió a entrar en paro por pérdida de sangre. — ¡Carro rojo! ¡Carga a 200! — Ordenó Arizona.
Finalmente, Isabella sobrevivió. Pero cuando despertó, estaba desorientada. — Carro... naranja... gato... malo... —balbuceaba.
— ¡Llamen a Shepherd! — Gritó Alex.
Después de unos minutos, Derek entró con sus internos, entre los que estaba Finn, para revisarla. Yo salí con Arizona al pasillo.
— Estuviste muy bien ahí dentro — Me dijo.
— Gracias. Y gracias a usted por la oportunidad, sé que no es normal que el primer día de internado se entre a quirófano.
Ella sonrió. Y yo sentí ese cosquilleo inconfundible, algo dentro de mí se estaba enamorando.
— Davis, ¿podés venir conmigo? — Interrumpió Alex.
—Perdón, doctora... me llaman.
— Está bien — Respondió Arizona.
El turno transcurrió de manera habitual, sin quirófanos, pero con muchas radiografías, análisis, estudios y procedimientos menores. Todos los internos durmieron muy pocos, y para cuando las 48 horas habían pasado, ya se sentía como si hubieran estado semanas ahí adentro.
Al final del turno, Amy, Finn y yo fuimos a Joe's Bar, para compartir experiencias, ya que al estar en distintos servicios, se vieron poco. Ellos se quejaban de lo mal que les había ido. Yo conté mi experiencia, y se ofendieron porque no les mentí para hacerlos sentir mejor. No los entiendo, como mis amigos deberían alegrarse porque entre a quirófano, no esperar que les mienta.
Entonces apareció Lexie Grey, y se sentó a mi lado.
— ¡Dra Grey! — Dije sorprendida.
— Anne, acá podes llamarme Lexie. — Me respondió sonriendo. — Me enteré que descubriste una fractura secundaria en un paciente de la Dra. Torres. Impresionante para tu primer turno como interna, felicitaciones.
— Gracias. — Agradecí, sorprendida por la calidez de mi superiora. — Y gracias por salvarme de la otra Dra. Grey ayer.
— No hay de qué. Mi hermana puede ser así a veces... ya te vas a acostumbrar.
Hablamos horas. Y poco a poco, se convirtió en lo que pronto sería mi nueva mejor amiga.
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Grey's Anatomy: Ahora o nunca {Trilogía Completa}
Fanfiction¿Podrá Anne Davis sobrevivir a la montaña rusa del Seattle Grace? Incluye: - Ahora o Nunca - Todos Para Uno - La Intención Es Lo Que Cuenta
