hoy a las 6:00 de la tarde me senté a la mesa, frente a la silla que dejaste vacía. Uniendo mis manos esperé la ola de emociones que siempre me tira al piso, con el tic toc de fondo taladrando mis oídos. Desvié mis ojos hacia el enemigo, y marca las 5:15 ¿el reloj ha retrocedido? boom boom, tocan la puerta y el sonido de tus pasos irrumpe, clac clac. Mis ojos proyectan de nuevo la visión de tu cara. Entras, miras al piso, caminas, te mueves, lo haces todo como si estuvieras aquí. Los fantasmas son iguales a las personas. Dices hola como si nunca hubieras dicho adiós y te sientas a la mesa, a la espera de la siempre cotidiana conversación. Y quiero preguntar, ¿cómo estás? ¿estás? y no quiero mirar al reloj, pero el sol se escurre por las ventanas y la ansiedad me obliga a salir de mi caparazón. Las 6:00 de la tarde son, y tu silla está vacía.
