Prólogo

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          Hubo un momento en la historia en el que se puede ver, a través de las canciones de los bardos, un periodo histórico en el que hubo grandes héroes quienes realizaban proezas inhumanas y asombrosas que fascinaba a la gente común de los pueblos o ciudades. Grandes aventureros quienes iban de reino en reino tratando de conseguir alguna aventura, algún romance o alguna experiencia personal para que estos puedan contárselo a sus nietos. 

          Aunque los libros de historia que guardan los sacerdotes, magos y los nobles nos hagan ver que muchos de esos personajes no eran mas que personas normales tratando de vivir su vida, la gente a los largo de todo el continente sigue maravillándose de estos supuestos superhombres, tal vez mas por olvidar sus difíciles vidas o por una admiración natural de los seres vivos. Lamentablemente a muchas de estas personas les consume una fascinación tal que despegan su pies de la tierra, hacen volar su mente de manera que ellos mismos se creen protagonistas de sus propias canciones y pierdan la cabeza por el hambre gloria, de rechazar su propia vida, de convertirse ellos en los personajes que cantan o de obtener un reconocimiento lejos de los campos de batalla o de la vista de los señores que los gobiernan.

          La historia de mi vida pudo haber quedado plasmada en canciones épicas que cantan los bardos para el disfrute de estas personas, o tal vez en algún cuento que relatan los padres a sus hijos, o incluso pudiera haber inspirado una novela sobre mi particular aventura... sin embargo, por mis actitudes no tan valientes o, mejor dicho, no tan heroicas en el sentido de admiración según la gente que me rodeó en aquella época, hicieron que se me registrara en los libros de historia como uno de los eventos mas curiosos de la historia de los reinos asvelanos.

          He de admitir que yo ahora mismo suelo pensar en aquella época como emocionante y ciertamente me lamento no haber disfrutado tanto las aventuras de mi juventud, pero eso fue porque los cambios y las situaciones en las que me metí llegaron a afectarme tanto que ciertamente no llegue a tomar las mejores decisiones. No por nada, durante algunos años me solía dar una ansiedad considerable al recordar la desastrosa odisea que conllevo mi historia con la princesa Eirian.

          Así es, quien escribe esta historia es aquel pobre sacerdote que cayo en las redes de la hija de la famosa "Reina de Medianoche", una de las mujeres mas poderosas de Asvelania y que, sin duda, nunca pensó que sus últimos años de vida se verían manchados por los graves problemas que conllevarían los caprichos de su retoño. Aquellos quienes sepan de historia o que hayan escuchado ciertas canciones de juglares sabrán quien escribe estas palabras.

          Cabe destacar que yo pretendo contar esta historia como yo la viví, no habrá adornos ni falsos acontecimientos, de la misma manera plasmare en estas hojas los sentimientos, sensaciones, pensamientos y acciones que tuve durante mi juventud, así que no esperen una historia épica y heroica para limpiar mi nombre. Esto lo hago principalmente porque estoy harto de esos juglares, historiadores y supuestos cronistas quienes intentan cambiar los acontecimientos para hacerlos mas interesantes, mas atractivos al publico o mas adecuados para la historiografía de los reinos del sur. Yo lo único que quiero es que se me recuerde como realmente fui y no como gente que no me conoce o no vivió lo que yo quiere hacerlos creer.

Corazón de MedianocheHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora