El sonido de la lluvia me agobia
al golpear el suelo con prisa.
Suena el trueno que mi piel eriza,
mientras fumo un cigarrillo que me da risa.
De pronto cae la noche
y se encienden las luces del coche,
que emprende su marcha sin rumbo,
llevando a bordo a un vagabundo.
Mientras el humo se pierde en el vacío,
de la lluvia se observa cada gota de rocío.
El parabrisas se nubla con el frío;
sigo sin rumbo y por mis instintos me guío.
En lo oscuro y el silencio de la noche,
alguien solitaria en la pista detiene mi coche.
De la guantera cojo la pistola,
mientras se acerca a la ventana para decirme: ¡Hola!
Es una hermosa dama de abrigo
que, al ver tanta belleza, me intrigo.
La invito a que se suba conmigo
y, mientras conduzco, su nombre consigo.
Le hablo porque quiero saber más de ella,
por ser una mujer tan bella,
quien propone ir por una botella
para poder compartirla con ella.
De inmediato me fui hasta el bar;
de emoción quería explotar.
Antes de entrar a comprar,
me acerqué a su oído para preguntar:
¿Qué licor desea degustar?
La respuesta no se hizo esperar:
tequila apetecía libar.
Ni un minuto la hice esperar
para ingresar al lugar y el buen elixir comprar.
Con la botella en mano subí al coche
mientras me abrazaba la oscura noche.
¿A dónde nos vamos? Pregunté sin roche,
mientras ella se quitaba del abrigo el broche.
Antes de emprender la marcha pregunté si tenía prisa;
su respuesta solo fue una risa
la cual no fue nada concisa.
Los minutos pasan y yo tengo prisa
de conocerla por completo,incluyendo su risa.
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REFUGIO ENTRE TORMENTAS
PoetryA veces, la vida se convierte en un peso invisible que asfixia en silencio. Atrapado entre la abrumadora presión laboral y una profunda inestabilidad emocional, un joven decidió escapar de su propia rutina. Sin un destino fijo, abordó su coche y dej...
