Prólogo.

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Miro a través de la ventana como la lluvia empapa cada centímetro de la cancha deportiva mientras apago el cigarrillo en el banco, tomando una gran bocanada de aire, para decir lo siguiente.

– Creo que ya es hora. – digo con voz monótona sin mirarlo.

– ¿Hora de que, querido? – dice con voz melosa, ganándose un golpe en la nuca de mi parte.

Río cuando suelta un quejido.

– Es hora de que descubra quien es. – digo, viéndola cruzar la cancha, sin importarle mucho mojar su ropa.

– ¿Te cansaste de espiarla?, ¿O es porque el capitán del equipo quiere ligar con ella? – dice con una sonrisa divertida. – ¿Estás celoso, querido?.

Otro golpe en la nuca. Lo tiene bien  merecido el imbécil.

– No es por esa estupidez, Max. – siseó, sintiendo como cada músculo de mi cuerpo se tensa ante la mención del idiota capitán. – No podemos esperar más tiempo, este lugar me da dolor de cabeza. Es hora de que me conozca. Nos conozca.

– Ya me estaba acostumbrando a estar aquí.  – murmura haciendo un ridículo puchero. – ¿ Y como se lo dirás?

Sonrio, mientras saco el libro que me dió la marquesa para guiarla. El libro que contiene todo lo importante que ella necesita saber.

Tiene una tosca portada, color verde olivo con detalles dorados, con el nombre de Ninfas rojas, resaltando en letras blancas. Intrigante para la vista y se que Emily no soportará la curiosidad de lo que pasará después de abrirlo.

Él me mira sorprendido, muy pocos tienen el privilegio de poseer el libro de las Ninfas.

– No se lo diré, ella lo descubrirá.





***

N/A: Holaaa xd

Sean bienvenidos a mi mundo, que por ahora no tiene sentido. Pero con el tiempo tomara forma.

He tenido tiempo para formar el valor y publicar mi primera historia. Espero les guste. No olviden comentar y votar, me ayudarían mucho.

Con cariño,

Sora:).

Más que fantasía.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora